10/6/10

Sincronicidad 2


elco1

Del capítulo anterior:  La puerta vidriada se abre y la mujer rubia abre unos ojos azules asombrados.- ¿Qué hacés acá, nena? - No me digas nena, tengo veinte. Necesito hablar con vos, es urgente. Y privado.- dice Maira mirando al hombre que espera.- En un minuto lo atiendo, perdón.- dice Andrea sin disimular el fastidio.  Y cierra la puerta después de que ambas entran a la oficina.
Capítulo 2
La chica del guante negro
A través de la puerta de la oficina se filtra la tensión entre las hermanas. No suben la voz pero tampoco se miran a la cara.
- Te dije que no me gusta que me molesten cuando estoy trabajando-. Dice la rubia levantando una ceja mientras acomoda papeles sobre su escritorio.
- A mí menos me gusta joderte. Cortaron el gas, me estaba cagando de frío, el celular tuyo me daba apagado ¿Qué querés que haga?
- Andá a pagarlo- Dice la rubia dándole un billete-. Me había olvidado.
El apuro de Maira por salir le hace olvidar de saludar al guitarrista.
La rubia es todo lo contrario de lo que podría esperarse de una oficial de policía y de una hermana de la chica que acaba de salir. Andrea Campos sonríe con facilidad y alza una ceja en un gesto que la coloca en el terreno de la ambigüedad. Se acomoda el pelo rubio y bien planchado. Es bonita, poco maquillada, discreta. Revisa las planillas que trajo el hombre y firma rápido la autorización. Cuando está a punto de irse el hombre se para sosteniendo la puerta y le pregunta.
- Esa chica que salió recién, ¿Es su hermana?
- ¿Por qué? ¿Qué pasa con mi hermana?
Lo mira como si hubiera descubierto a un degenerado espiando en el baño de mujeres.
- Ni se te ocurra.- apunta con el dedo- Es muy chica, es mi hermana y está a mi cargo. Vos te metés con ella y yo te corto las bolas. ¿Entendido?
- Ok. Ok. Era una pregunta, nada más.
El alma de policía terminó aflorando en la rubia antes ambigua. Y el hombre se va sin conseguir más datos sobre la chica del guante negro.
------------------------------------------------------------------------------
San Martín de los Andes, tres años antes.
La primera nieve de la temporada empezó a caer la noche anterior. En el interior de la cabaña la chimenea está encendida.  El hombre calvo deja a un lado el libro cuando ve llegar a las dos chicas cantando y riendo. Esa alegría que traen las hace inconfundibles aún bajo la parva colorida de prendas de abrigo.
- ¡Hola pá!. ¿Qué lees?
- Jung. El hombre y los símbolos. ¿Frío?
- ¡Mucho, mucho frío! - dice Maira dándole un abrazo largo- Ah, lectura livianita, como siempre. Vine con Marina para que ensayemos el tema, ¿dale? Y también lo quiero grabar para ir puliendo la pronunciación en inglés… 
Maira se siente ansiosa y feliz. Por fin se va a dar el gusto de cantar en público con su papá. Su fiesta de egresada es la gran oportunidad y su amiga Marina los acompaña en violín.
- ¡Vamos con el trío! - dice Ernesto empuñando la guitarra.
- ¿Vos creés que Andrea va a venir a la fiesta?-. Pregunta Maira.
- No sé. Sabés que tu hermana trabaja mucho y es un viaje muy largo.
- Si. Eso ya lo sé. Y que no me puede ni ver también. En fin. ¿Listos? ¡Vamos!

Continuará

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias