11/6/10

Sincronicidad 3



elco1
Previamente en Sincronicidad = A mi viejo le gustaban Los Redondos. Los escuchaba tanto que me terminaron gustando-. Dice ella y se le pierde la mirada otra vez.
- Mirá que casualidad-. Dice él tratando de traerla de vuelta a su mundo, mientras revuelve en su ataché buscando algo- Tengo dos pases gratis, si querés podés ir con tu ¿novio? O con tu viejo.
- No tengo novio. Mi viejo, no, olvídalo, no está. Amigos no tengo acá, hace poco que vine. Dame una sola. Capaz que voy…
Capítulo 3
Rendirse
Maira llega a las puertas del estadio cuando ya todos están adentro, salvo los que quedaron sin entradas, que toman alcohol para resguardarse del frío y la decepción. En esos lugares casi nadie se da vuelta para mirarla. Puede confundirse entre la multitud. Son y no son parecidos a ella. No en la forma de vestirse, sí en la mirada vaga. No en la euforia y el fanatismo, si en la soledad. No en la rebeldía anti sistema.
Maira no es anti-nada. Nada o todo le da igual.
La tormenta se viene anunciando desde el día anterior, pero los organizadores se arriesgaron igual.
Apenas logra llegar hasta su platea se larga a llover con todo. Alcanza a ver la cabeza rapada del guitarrista del grupo telonero que le dio el pase, que junto a otros corre para resguardar los equipos.
Se anuncia oficialmente la suspensión del recital.
Es el caos. Miles de almas ricoteras aúllan, putean, lloran o corren. Ella se queda esperando que pase el temblor. El paraguas que está tirado en el piso es negro. Lo toma y sale a la calle.
En la calle también es el caos. Luces de patrulleros, corridas, detenidos, tal vez algunos heridos. Ya es de noche y todos los taxis pasan llenos. Llueve lindo. Llueve con todo. Llueve. No sabe que hacer. El paraguas se termina de desarmar con una ráfaga de viento y lo tira a la basura. Está empapada.
Entonces recuerda algo, pone la cara hacia arriba y deja que el agua haga lo suyo. En medio de la vereda que va quedando vacía Maira levanta los brazos y recibe a la lluvia sin reparos.
- Me rindo - dice cerrando los ojos -¡Me rindo!
- ¿Estás bien? - dice una voz que le suena conocida a través de los truenos.
- Estoy…¿Sos vos? ¿Qué hacés acá? ¿Cómo era que te llamabas?
- Nunca te lo dije. Daniel, me llamo Daniel. Pensé que no habías venido ¡Pero te estás empapando!
Daniel. Un nombre común y corriente. No sabía porqué esperaba otra cosa.
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San Martín de los Andes, dos años antes.
Maira golpea la punta de la zapatilla sobre el piso de madera de la cabaña. Mira la nieve por la ventana y una lágrima cae sobre el yeso que cubre su brazo derecho.
- ¿Qué pasa nenita mía? ¿Duele?
- ¿El brazo? No, el brazo no duele.
- ¿Y qué duele? Vení, sentate acá. ¿Querés contarme?
- No se- Dice Maira acomodándose en el nido de los brazos paternos-. ¡Todo duele.! No me sale una bien. Es un quilombo, pá. No se que estudiar, no se que hacer, encima voy a esquiar y me rompo el brazo. Mi única hermana me evita como si tuviera la peste. Yo trato y trato. La remo y la remo, pero no hay caso.
- ¿No probaste rindiéndote?
- ¿Que decís pá? ¿Me querés decir que no actúe, que no luche, que abandone?
- No. Te quiero decir que hay un momento para actuar y otro para rendirse. Rendirse no es claudicar. Es darle permiso al universo para que haga lo suyo.
- ¿Y como se hace para saber cuando es el momento de actuar y cuando el de rendirse?
- Cuando todo lo que hacés para conseguir algo no te lleva a ninguna parte, como ahora. Ese es el momento de dejar de insistir haciendo lo mismo y decirle al universo que te muestre el camino. Eso es la rendición. Parece paradójico pero cuando realmente te rendís las cosas buenas empiezan a suceder. Es simple, es que dejaste de ponerle trabas al universo para que haga lo suyo. Y si empezás a darle bola a las coincidencias, le abrís la puerta a la sincronicidad. ¿Te acordás que ya hablamos de eso?
- Te quiero, pa. Sos mi gurú. ¿Tendrás ancestros hindúes, vos? En serio, papi. No se que haría sin vos.
Continuará
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1 comentario:

  1. Entregarse a la lluvia es de esas sensaciones que uno debería experimentar con cierta frecuencia.

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Gracias