12/6/10

Sincronicidad 4

Sincronicidad 

elco1
Del capítulo anterior:
Entonces recuerda algo, pone la cara hacia arriba y deja que el agua haga lo suyo. En medio de la vereda que va quedando vacía Maira levanta los brazos y recibe a la lluvia sin reparos.- Me rindo - dice cerrando los ojos -¡Me rindo! - ¿Estás bien? - dice una voz que le suena conocida a través de los truenos.- Estoy…¿Sos vos? ¿Qué hacés acá? ¿Cómo era que te llamabas? - Nunca te lo dije. Daniel, me llamo Daniel. Pensé que no habías venido ¡Pero te estás empapando!
Daniel. Un nombre común y corriente. No sabía porqué esperaba otra cosa.

“Condenada sangre
Cosquillea tibia.
No se puede soportar.”

“El mundo es tan chico, viejo,
Sin embargo nunca antes
Supe de alguien como vos.”

Lobo ¿estás? de Los Redondos
Capítulo 4
Lobo suelto
- ¿Sos hindú, vos?- pregunta ella levantando la voz entre los truenos.
- ¿Qué? ¿Hindú? No, no. Soy de acá nomás, lo más cerca que estuve de la India fue cuando tocamos en el Hindú Club de….
- Me refería a si tenés algún ancestro hindú o algo así.
- Escuchame piba, yo te contesto todo lo que quieras saber, pero primero vamos a algún lugar donde no diluvie y podamos hablar sin gritar ¿Si? Tengo el auto acá a dos cuadras.
El auto tampoco es un gran auto. Un auto común y corriente, varios modelos atrasado. Pero está seco y la calefacción funciona.
- ¡Qué garrón, eh! Esto de la lluvia, digo. Se veía venir, pero igual es un garrón-. Dice Daniel prendiendo un cigarrillo y convidándole uno.
Maira empieza a tiritar.
- ¡Mi hermana!. Digo, pueda ser que mi hermana esté trabajando. Si me ve llegar así se va a poner loca.
- ¿Tu hermana la milica? ¡Uh!. Es brava esa. Yo que vos me secaba y me arreglaba un poco antes de volver a tu casa.
- A ver, a ver, señor Daniel que parece hindú y sale de la nada con un auto cuando no hay ni un taxi libre, si me dice que también tiene un lugar donde ir a secarme y arreglarme voy a creer que a usted me lo mandó el universo.
Daniel se ríe y dobla en la primera calle a mano derecha.
- ¡Tengo un lugar, piba! No es un palacio pero…
No es un palacio. Es un departamento que habla de su dueño, masculinamente desordenado pero limpio. Soltero o solterón o divorciado.
El le alcanza una bata de toalla que huele a Laverap y ella la toma con las manos temblorosas. Temblando se mete bajo la ducha caliente y calcula cuanto tardará Daniel en correr la cortina y meterse con ella. Pero eso no sucede. Ya no sabe que esperar y eso la descoloca.
Sale ajustándose la bata y lo ve sentado en el sofá bordó descolorido por el uso. El se puso un jogging y una remera y apoya un equipo de mate en la mesa ratona llena de diarios y revistas. Alza el mate invitándola a acercarse. Antes se encargó de tenderle la ropa mojada en una silla cerca del calefactor.
Maira crea una ficha mental a la que va agregando cualidades. Soltero o divorciado, tierno, amable, guitarrista, ubicado, ¿Paternal? ¿Coincidencias?
El se enternece mirándola sin disimulo. Así, con el pelo mojado y a cara lavada ella parece mucho más chica perdida dentro de la gran bata. Lo único que conserva de la chica del guante, es la mirada y la mano enguantada que apoya sobre el mate para darse calor.
- ¿Qué mirás? Dice ella.
- Sos rara vos…
- ¿Creés en la sincronicidad vos?
- Hacés preguntas raras vos. No sé. Contame que es eso.
- Es algo así como encontrarse con alguien desconocido en el lugar menos pensado y sentir que lo conocés de antes o te recuerda a alguien. Es encontrarse otra vez con ese alguien sin cita previa entre miles de personas y que te ofrezca justo lo que estás necesitando. Algunos lo llaman casualidad, otros, coincidencia, mi viejo lo llamaba sincronicidad.
- No sé. ¿Estás hablando de nosotros?
El viene perdiendo la conciencia en la región de los pechos duros y pequeños sugeridos debajo de la bata. Sus pensamientos retozan desde allí hasta los labios incoloros ceñidos sobre la bombilla. Sus ideas discurren sobre un lobo suelto a punto de caer sobre el cordero atado.
- Sos como las letras del Indio Solari vos. Mucho no las entiendo, pero me gustan- dice él y dentro de su propia voz se le infiltra una nota discordante-. ¡Tu hermana! ¡No, no puedo! ¡Tu hermana me…!
- ¿Mi hermana? ¿Qué pasa con mi hermana? ¿Qué te dijo…?
- No, nada. Bueno, me dijo que no me meta con vos, que sos muy piba. Y tiene un poco de razón sabés…
Maira no lo deja terminar la frase. Como si la mención de la hermana le hubiera dado un empujón se sienta a caballo sobre las piernas de él y lo mira a los ojos mientras se deshace de la bata.
Él se deshace del último pensamiento apoyando las manos en esa espalda y empieza a llenar su mundo con esos pechos y esa boca.
Continuará
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3 comentarios:

  1. Los redondos están demasiado integrados en la trama, veo. Alternativas posibles? Que el tipo no toque con la banda telonera sino que sea plomo. Plomos siempre hacen falta. Por otro lado, la última vez que los Redondos tocaron en Capital fue en River en el '98 o '99. Tené en cuenta eso.

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  2. Prefiero mandarlo de plomo, ahora ¿que es exactamente un plomo? Necesito que él tenga su propia banda también. Lo de las fechas, si, lo tuve en cuenta.
    Siga.

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  3. El plomo es técnicamente un asistente de escena. Muchas veces son músicos ellos mismos. Llevan instrumentos, enchufan cables, dicen uno dos probando. Y normalmente son los primeros que se garchan a las minitas que buscan a los músicos.

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Gracias