16/6/10

Sincronicidad 8


elco1
Del capítulo anterior= Ella parece insensible al frío y a todo. Ausente de toda presencia. Y sigue hablando como para ella.
- Estuvimos cantando y tomando cerveza hasta las siete de la mañana. Yo cumplía los diecinueve…
Se sacude con un temblor. Está más pálida que nunca. El cae en la cuenta de que tiene que sacarla urgente de ese lugar, el físico y el otro.
- Estás temblando. Tenemos que irnos.
- No quiero ir a lo de la policía.
- No, ya sé.Hay un amigo que tiene un bulo desocupado acá cerca.
Sin esperar respuesta la levanta en brazos y para un taxi.
Capítulo 8
El ángel de los perdedores
“Si al universo le cuesta lo mismo
fabricar un palacio que un botón
¿Por qué recibimos sólo botones?
¡Porque esperamos sólo botones!”
Abrahams-Hicks. La creación deliberada

Maira no puede dejar de temblar ni aún bajo la pila de frazadas. Ni aún tomando con las dos manos la taza de chocolate caliente que le trae Daniel a la cama.
- Torta galesa ni por asomo, lo más parecido que encontré es el bizcochuelo éste. Y bueno, no será tu mejor fiesta de cumpleaños, pero es lo que hay. Feliz cumpleaños, piba- le dice después del beso en la frente.
- Gracias. Igual mis cumpleaños nunca fueron felices.
- ¿Tan mal todo? ¿Tan así?
- Todo no. Es que coincide con el día que murió mi vieja, hace veinte de eso, y ahora también con el día que murió mi viejo, hace un año- Lo dice todo corrido y se queda como sorprendida de haberlo dicho.
- Entonces las coincidencias no siempre son buenas.
Daniel empieza a atar cabos. Tiene muchas preguntas pero prefiere que ella elija qué contar y en que momento. No la toca porque teme volver a oprimir algún botón de off. Bastante le costó rescatarla del limbo donde la encontró hoy a la mañana. De momento lo que más le importa es que no se vuelva a evaporar.
- No sé. Mi viejo decía que a veces el universo funciona de forma incomprensible pero con el tiempo uno consigue entender el sentido.
- Yo no digo que tu viejo no tenga razón pero preferiría entender rápido.
Ella lo mira de otra manera ahora. Hay como una chispa de luz allá en el fondo oscuro. Es como si estuviera diciendo ¡Me rindo!
- Pobre Daniel. Parece que te tocó bailar con la más fea. Parece que al gran titiritero se le enredaron los hilos o esta piba que te puso en el camino es muy torpe para el baile…
- Entonces somos dos. ¿Por eso nos encontramos? Te cuento que yo vengo a ser algo así como el ángel de los perdedores. Vos contame donde pasaste la noche.
- En la estación de micros de Retiro. Me quería ir al sur pero no tenía plata.
- ¿Y porqué no fuiste a verme?. No. Ya sé “porque va a doler”. Linda excusa me metiste la otra noche.
- Siempre duele. Siempre termina mal. Es así con toda la gente que quise, que quiero. Siempre termino causándole dolor...
- Por mí no te preocupes, sabés. Yo tengo el cuero bastante duro.
- ¿Vos también fabricás tu propia morfina?
- Shhhh. No digas esas cosas que me asustás. Callate…
- Callame.
Ella se corre y le hace un hueco bajo las frazadas que señala con la mano sin guante. Ahora sí está totalmente desnuda. Con su cicatriz al descubierto.
El duda. No quiere empezar un baile que no sabe si termina.
- Callame - repite ella con sus ojeras- O dame calor por lo menos.
Y él sin agua bendita.
Ahora es ella la que le busca la boca con una lengua demasiado caliente, la que se le pega al costado con una piel que arde.
- Nena ¡Tenés fiebre! ¡Puta madre, tenés fiebre, estás volando!
Ella no escucha. Está volando pero encima de él.
Esta vez el baile no se interrumpe.
Como si se hubieran desenredado los hilos. Como si hubieran ensayado la coreografía durante siglos.

San Martín de los Andes
Seis meses atrás
-Tengo una cita con la doctora Arouxet.
- ¿Su nombre?
- Campos, Andrea Campos.
- Si, ella la está esperando.
La secretaria le señala una puerta a la derecha del pasillo. A Andrea no le gustan los hospitales. Ese olor le trae recuerdos que pretende enterrar. Está tensa.
La psiquiatra es joven y la recibe con una sonrisa que no encuentra réplica.
- Bueno, Andrea. Estuviste visitando a tu hermana, ya viste como está. Estoy para responderte lo que necesites saber.
- ¿Cómo se hizo eso…esa herida en la mano?
- En realidad es una quemadura. Ella todavía no habla de eso, pero nos dice la amiga…¿Marina? Si, Marina, que la encontró desmayada y que…tenía en la mano el atizador de la chimenea. Deducimos que se quemó adrede con el hierro caliente. Estaba sola en ese momento.
- ¿Está…loca? ¿Se quiso matar o qué?
- No. Yo no diría eso. Está en una crisis muy profunda por lo de su padre. De tu padre, claro. Y está sola. Tengo entendido que vos vivís en Buenos Aires ¿no?
- Si. ¿Cuándo le darían el alta? Si tengo que llevarla a vivir conmigo tiene que ser rápido, no puedo faltar tanto a mi trabajo.
- Bueno, eso es lo de menos. Lo importante es que allá siga teniendo asistencia profesional. Te puedo recomendar a un colega y eso sí, va a necesitar mucha contención familiar. Puede no ser fácil la recuperación.
- Soy la única familia que tiene. No va a ser fácil, no. Nunca fue fácil. ¿Dónde hay que firmar?
Continúa

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1 comentario:

  1. Detalle ínfimo: Él salió de la casa caminando y se la cruzó por el camino. Entonces la sube a un taxi y se la lleva al bulo de un amigo que jamás conocemos y que no hace a la historia. ¿Por qué mejor no la lleva a la casa, que está cerca y ella ya conoce?

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Gracias