24/6/10

Sincronicidad Temporada 2-3

cerrochapelco

Temporada 2

Capítulo 3

Deja vu


- ¿Me lo decís en serio, piba? ¿En serio te querés casar y tener hijos y todo eso conmigo?
La ladera del Chapelco está llena de manchas movedizas naranjas, azules, amarillas fluorescentes, marrones y negras. Es una buena temporada alta, los hoteles están al límite de su capacidad y los turistas disfrutan de la nieve recién caída.
- Si, ¿Por qué no?- dice Maira tomando un puñado de nieve que tira hacia Daniel, sin puntería.
- ¡Ole!. Porque soy un viejo choto. Por eso-. Dice él dando en el blanco.
- ¡Golazo del pelado! ¿Lo decís por la edad?- dice Maira sacudiéndose la nieve de la campera de sky negra.
- Si, ¿Por qué lo voy a decir?- El la abraza como puede con la mano que no lleva los esquís dando por terminada la guerra.
- ¿Te rendís? La edad es lo de menos. Hay viejos chotos de veinte y pendejos divinos de cuarenta. La edad es de acá- dice ella señalando la cabeza de él con un dedo completamente enguantado.
- Bueno ¡Me rindo! Si vos lo decís-. El deja los esquís en la nieve y la besa.
- A ver, mi niña, a ver. Por Jesús bendito, ya no te queda vena sana en este brazo.
Maira vuelve en sí sobresaltada por la mano de la enfermera. ¿Dónde está? ¿Dónde está Daniel y la nieve y los turistas y el sol y el beso…? Era todo tan vívido.
-¡No!- grita- ¡Yo no tengo que estar acá! ¡No estoy loca! ¡Por favor, no!
-Tranquila, hija- la enfermera parece preocupada- Tranquila.
-¡Llamen a Daniel! ¡Es importante, es urgente que lo llamen! ¡Por favor, señora, necesito que alguien me ayude!
- ¿Quién es Daniel, mi niña? ¿Cómo te puedo ayudar?
- No, no, no se, no tengo el teléfono. ¡Por favor! No se…no se. Estoy confundida, pero seguro que es la medicación, no me la de, por favor. ¡Ayúdeme!
La mujer nota el pánico auténtico en los ojos de la chica. Hace tiempo que nota algo raro. Le resultan extrañas las dosis de calmantes que le indica el doctor Peralta.
Tiene miedo de mandarse una macana. Pero una corazonada le dice que tiene que hacer algo por esta chica.
San Martín de los Andes, el mismo día.
- ¿Y? ¿Qué te parece, mi amor, lindo el lugar, no?- dice Andrea.
El complejo de cabañas está al pie del cerro Chapelco. En temporada alta se llena de turistas.
- Espectacular.- dice Ricardo Peralta pasándole la mano por la cintura- Tan espectacular que ahora no entiendo del todo porqué querés venderlo.
-¿Me hablás en serio? ¿Otra vez querés que te lo explique? Porque quiero la plata para irme a la mierda, dejarle una parte a mi hermana y no enterarme nunca más de lo que fue de su vida de mierda. Para eso. ¿Te quedó claro o necesitás que te haga un dibujito?
- Si, me quedó claro, mi amor, no te alteres. Ahora ¿De verdad pensás que tu hermana se habría negado a vender? Digo, que se yo, para ahorrarnos problemas podrías…
- ¡Una mierda! Ahorrarnos problemas una mierda. ¡Que cosa, como te sale el cobarde de adentro! ¡Qué cagazo que tenés, Ricardo, por dios! Mirá, si yo te digo que la hija de puta de mi hermana nació para cagarme la vida, es porque nunca, pero nunca, estando lúcida hubiese aceptado que se venda esto. ¡Es una boluda bohemia! ¡Igual que el viejo! Aferrados a los recuerdos, a los lugares, a las cosas. Yo me quiero ir a vivir a Miami con vos o sin vos ¿Te queda claro? Así que si querés abrirte, que sea ya, ahora. ¡Ya! Pero ya, antes de que vaya a la inmobiliaria a cerrar la operación.
- Pero no, mi amor, como me voy a abrir, ¿estás loca? ¡No te enojes! Fue un chistecito irónico. Ya se que no estás loca.
Dos palos y medio verdes son suficientes como para convencer hasta a un cagón como Ricardo Peralta.



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