20/7/10

Sincronicidad Fin

cerrochapelco
San Martín de los Andes, cinco meses después.
- ¿Me lo decís en serio, piba? ¿En serio te querés casar y tener hijos y todo eso conmigo?
La ladera del Chapelco está llena de manchas movedizas naranjas, azules, amarillas fluorescentes, marrones y negras. Es una buena temporada alta, los hoteles están al límite de su capacidad y los turistas disfrutan de la nieve recién caída.
- Si, ¿Por qué no?- dice Maira tomando un puñado de nieve y tirándolo hacia Daniel, sin puntería.
- ¡Ole!. Porque soy un viejo choto. Por eso-. Dice él dando en el blanco.
- ¡Golazo del pelado! ¿Lo decís por la edad?- dice Maira sacudiéndose la nieve de la campera de sky negra.
- Si, ¿Por qué lo voy a decir?- El la abraza como puede con la mano que no lleva los esquís dando por terminada la guerra.
- ¿Te rendís? La edad es lo de menos. Hay viejos chotos de veinte y pendejos divinos de cuarenta. La edad es de acá- dice ella señalando la cabeza de él con un dedo completamente enguantado.
- ¡Me rindo! Si vos lo decís-. El deja los esquís en la nieve y la besa.
- Deja vu- dice ella temblando pero no de frío.
- Deja vu es un tema de Gustavo Cerati y además es algo muy raro que pasa de vez en cuando ¿Cierto?
- Si, es un “esto ya lo viví”.
- ¿Por qué nos enredamos tanto en palabras si los dos sabemos?- Dice él acariciando el pelo que le asoma a ella por debajo del gorro de lana.- ¿Por qué, decime, piba, por qué carajo pienso que no te merezco? ¿Por qué me boicoteo?
- ¿Porque manejás un camión que no es tuyo, porque tenés el doble de mi edad, porque te sentís un fracasado, porque yo tengo más plata que vos? ¿O porque tu machismo te impide aceptar que podemos hacer algo juntos y que yo ponga la plata?
- No se. No se. Vos sos tan diferente a todas las minas que conocí, pero igual, tengo miedo de que otra vez sea un espejismo ¿Sabés? ¿Y como se sigue después si llega a ser un espejismo?
- Vamos a averiguarlo.
Un mes después.
El lugar está lleno de gente joven y ruidosa. Es época de viajes de egresados y por lo tanto un buen momento para inaugurar el local entrando con el pie derecho.
Maira decoró la cabaña respetando el clásico estilo montañés y el tronco del árbol añoso que atraviesa el centro del salón y cuya copa sale por un hueco en el techo de madera. Dos enormes hogares a leña son suficientes para calefaccionar todo. Se sirve cerveza regional y hay una mesa de fiambres patagónicos, pero quienes desean algo más que charla con amigos, tragos y picadas, suben al entrepiso. Allí está la tarima donde se presentan los shows musicales.
La incorporación de Daniel como guitarrista a último momento no les dejó mucho margen para el ensayo, por eso tienen que recurrir al escaso repertorio que por ahora son un par de canciones en inglés.
- Prometeme que vas a ensayar canciones en castellano- le dijo hace unos días él cuando aceptó formar parte del negocio y del show.
- Vos prometeme que vas a componerlas- le contestó ella con una boca roja que estallaba de alegría.
-Estoy tan embalado que te prometo cualquier cosa- le dijo él levantándola en brazos y llevándola a la cama.
- Bueno, chicos, es hora de salir a escena.- dice Marina con solemnidad y tratando de disimular los nervios.
- Vamos- dice Maira- che, no estén nerviosos, si algo sale mal no pasa nada, nadie nos va a echar.
- Nada de nervios ni de miedo - dice Daniel con confianza- vamos a hacer lo que siempre quisimos hacer. ¡Merde! ¡Feliz cumpleaños, nenita mía!


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