14/7/10

Sincronicidad Temporada 2-6

Del capítulo anterior -El camino del creador- piensa Maira mientras una paloma que vuela demasiado bajo le roza apenas el pelo y sigue volando hacia el sur.
¿El camino del creador quedará para el sur?  Ella no lo sabe, pero de pronto tiene ganas de entregarse a lo que tenga que ser. De dejar que la intuición la guíe.
Y así termina en Retiro, frente a la boletería del micro que sale en quince minutos a San Martín de los Andes. Al sur. Al hogar. Sin equipaje. Sin carga inútil.
Y que sea lo que tenga que ser. Ya no tiene miedo de sentir, aunque esto pueda significar sufrir.
Temporada 2
Capítulo 6
Este infierno…


San Martín de los Andes cuatro meses después

-¿Y? ¿Qué onda? ¿Te gustó el lugar? ¿Vos que decís, hago el negocio?
A esta altura del año la nieve se encuentra solo en las altas cumbres. Los jardines reaccionan a la dedicación de sus dueños y al cambio de estación ostentando joyas multicolores. Maira y Marina caminan hacia el chalet al pie del Chapelco con ropas livianas y claras, provocando las miradas de los pocos turistas que eligen la temporada baja y el saludo de los habitantes estables.
- ¿Me estás cargando?- contesta Marina- ¡Por supuesto que me gustó! ¡Es un sueño hecho realidad, amiga, casi no lo puedo creer!
- Yo creo que a esa cabaña con poquita cosa la arreglamos. Se trata de mantener el estilo, ¿no?
- Por supuesto. Y va a ser el pub más cool de toda la zona ¡Vas a ver!
- Nos falta nada más y nada menos que el guitarrista. Pero supongo que antes de tener todo listo alguno va a aparecer.
- ¡Vos todavía estás esperando a tu ricotero-guitarrista! Decí la verdad. ¿Cuándo te vas a rendir?
- Yo ya me rendí. Lo que tenga que ser, será. Mientras tanto vamos a hacer lo que siempre quisimos hacer, amiga, ¡Cantar! ¿Ok?
Sentada bajo el alero de madera del nuevo chalet de Maira hay una mujer con anteojos negros. Tiene la actitud de alguien que no quiere ser reconocido.
- ¿Andrea?- dice Maira al llegar a su lado- ¿Andrea, sos vos? ¿Qué hacés acá?
- Marina, por favor, dejanos solas ¿Sí? Necesito que hablemos, Maira.
- ¡Ni en pedo te dejo sola con ella! ¡Sos una caradura! ¿Qué hacés acá después de todo lo que le hiciste?
Andrea Campos se saca los anteojos y mira de frente a su hermana. Tiene los ojos enrojecidos. Maira no sabe como reaccionar.
- Yo solamente te vine a pedir disculpas. No puedo irme así, no puedo con esto. Mañana viajo a los estados unidos y no quiero irme sin darte una explicación…
- ¿Explicación?- Maira tiene una sonrisa débil- ¿Qué explicación? Dejá. No hace falta, Andrea. Te acepto la disculpa y todo bien. Seguí tu vida, hacé lo que se te de la gana. Lo único que te voy a pedir es que nunca más te acerques a mí, por nada del mundo. Yo estoy bien, todo está bien. Andá tranquila, hacé tu vida, en serio te lo digo.
Andrea baja la vista y juguetea con la llave del auto. Finalmente esboza un abrazo tímido al que la hermana responde tibiamente.
-Chau. Cuidate. Tenés razón, ya es tarde para todo.


San Martín de los Andes, 20 minutos más tarde.
En la cabina del camión suenan Los redondos a todo volumen. Daniel cargó agua caliente en la estación de servicio y se dispone a parar para tomar unos mates después de la curva, en el bosquecito de pinos que hay al costado de la ruta.
El auto gris que viene por la mano contraria se le viene encima en plena curva. Demasiado rápido y demasiado tarde como para intentar una maniobra.
Se incrusta contra el camión que lo arrastra varios metros antes de poder frenar.
El sonido es como si explotara una bomba.
Más tarde los bomberos sacarían el cuerpo destrozado de Andrea Campos del auto gris. Aún así, Daniel logra reconocerla.



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