20/7/10

Sincronicidad Temporada 2-8

Del capítulo anterior- ¿Quién es ese tipo que está en el pino? ¿Lo conocés? Te está mirando desde hace un rato largo. Dice Marina.
- No puede ser. Es Daniel. ¿Vos estás viendo lo mismo, Marina? Decime como es, describímelo.
- Alto, morocho, cabeza rapada…
- Es él.
Maira no corre, camina despacio. No siente la tierra bajo sus pies. Ni piensa que bajo esa tierra acaba de dejar a su única hermana.
Camina, abre los brazos y sonríe, mientras Daniel deja caer su último miedo y también camina seguro hacia ella.
Temporada 2
Capítulo 8
En el medio de la vida

-Mentira. Era todo mentira.- dice Daniel después del abrazo largo y silencioso.
-¿Qué cosa era mentira?- pregunta ella secándose las mejillas con el dorso de la mano derecha.
-Lo que me dijo tu hermana cuando…
-¿Cuándo yo estaba internada en el psiquiátrico? Si, ya sé, no te preocupes, mi hermana mentía todo el tiempo y a todo el mundo. Yo sé.
- ¡Puta madre! ¡Y yo le creí, qué pelotudo!. ¿Qué más sabés? Contame, piba, que a lo mejor yo soy medio pelotudo y viví todos estos años al pedo, o no sé. Eso, no sé- y él también se seca las mejillas y la emoción le afloja una cuerda.
Es surrealista. Ellos dos ahí, en medio de un cementerio parque en el culo del mundo. Es como desquiciado, fuera de lugar, anormal, inusualmente hermoso. En una situación en que cualquiera haría preguntas previsibles “¿Qué hacés acá? ¿Cómo me encontraste? ¿Dónde estabas? ¿Qué tal? ¿Cómo andás? ¿Todo bien? Te acompaño en el sentimiento. Mi más sentido pésame” ellos dicen lo que realmente sienten. Eso es lo inusual.
- No sé que sé, pero sé. Sé lo que pasa o lo que va a pasar, a veces es terrible, a veces hermoso, a veces me supera. Casi siempre me supera, porque sé pero a veces no lo puedo entender, o no lo puedo manejar, o…no lo quiero saber. ¿Me entendés?
- No sé. No sé si te entiendo pero trato porque me gusta. Me gustás vos, me gusta lo que siento con vos, me gusto yo con vos- y después de una pausa mínima- ¡Que cosa de locos! Nunca en la vida pensé que iba a decir semejante pelotudez, “me gusto yo con vos” una frase tan de Arjona, viste.
A esta altura ya se ríen abiertamente. El entierro desapareció, el cementerio desapareció, el tiempo pasado desapareció. Ya recuperaron la clave de la comunicación no verbal que se activó entre ellos en el primer minuto, con la primera mirada bajo la lluvia, después del recital abortado. Antes del desencuentro provocado ¿Por quién? ¿A quién le importa? Ya van a tener tiempo de hablar de cosas irrelevantes, de datos, fechas, detalles, signos astrológicos y esas boludeces. Ahora están más allá de la muerte, en el medio de la vida, están aquí y ahora. Presentes.
- No es cierto lo del duelo. No es cierto que el duelo lleve un tiempo, que haya que procesarlo, que bla y que bla. No es siempre cierto. A veces el duelo se hizo antes, mucho antes de la muerte de alguien querido. A veces no nos duele tanto la muerte de alguien como la vida de ése alguien.
A Maira le dolió tanto su hermana mientras vivió que ahora se siente incómodamente liberada y culposamente aliviada. Aunque sepa que la muerte no es el fin de nada ni de nadie.
- Sabés…¿Sabés como fue lo de tu hermana? El accidente digo.- dice Daniel tragando saliva.
-Si, sé. Vos lo dijiste, un accidente. Aunque no creo en los accidentes. Yo creo que cada uno elige y decide su propia muerte. Mi viejo ya lo tenía decidido, mi hermana también. Supongo que mi vieja también, aunque es difícil de entender, pero alguna razón debe haber. No hay nada que suceda sin alguna razón.
-Me gustaría tener la seguridad que tenés para afirmar ciertas cosas…
-No, no te gustaría, te lo aseguro. No te gustaría porque muchas veces me quedo hablando con alguien que me mira raro y piensa que estoy loca y eso no está bueno, aunque con el tiempo uno se acostumbra a todo, principalmente a callarse la boca.
- Me dieron ganas de decir otra cursilada, mirá, a ver que te parece…
-Dale.
-A mi me gustaría callarte la boca pero de un beso ¡Uh! ¿Estuvo muy mal?
- Horrible. ¡Sucks!- ella se ríe.
- Buenísimo ¿Ves que te entiendo?
- Y yo te amo.
Es súbito, inesperado, inusual como suena ese “yo te amo” a esa hora y en un cementerio en el culo del mundo. A Daniel lo deja buscando una respuesta adecuada, como si fuera posible otra.
- Yo también te amo, piba.
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