22/1/12

El año del dragón

Con el tiempo entendí que a los libros de horóscopo les sobra una parte: la de las predicciones. Es posible que los autores de estos libros también lo sepan, el problema es que si le sacaran esa parte, que es la que vende, se quedarían sin lectores.
Es así, las predicciones demasiado puntuales chocan contra la postura del libre albedrío, se dan de cabeza con la cuestión del presente que moldea, como arcilla fresca, el futuro.
Las predicciones juegan con el concepto de que el futuro ya existe y no se puede cambiar, el destino que está escrito, y yo no creo en eso.
Lo cierto es que la parte sustanciosa de cada horóscopo, si es que la hubiera, es la descripción de las distintas personalidades representadas en una síntesis de 12 signos, más sus elementos, más sus ascendentes, más el sincretismo con otros horóscopos que algunos autores realizan, como lo hace Ludovica en su Horóscopo Chino y Occidental. Anche Maya.
A grandes rasgos, puedo decir que la descripción de características de los signos se cumple con un alto porcentaje de acierto, que no es rigor científico, pero a quien le importa.
Y si no lo hace, seremos nosotros los que haremos fuerza para que así sea, porque en el fondo nos gusta encajar en algún tipo de descripción o estereotipo, aunque sepamos que cada uno de nosotros es único e irrepetible.
Revisando lo escrito arriba, tengo que admitir que cuando Ludovica dice que el año del  Dragón de Agua nos transformará a nos, los acuáticos/ignífugos e impredecibles idems, en seres casi humanos, ecuánimes y mesurados, algo de razón debe tener.



2 comentarios:

  1. Te extrañooooooooo Claaaaaaaaaaa :S
    Bah, me extraño yo también, ando rara. :(

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Gracias