28/7/15

Vaciar la taza (cuento Zen)

Un profesor universitario visitó al maestro zen Nan-in, para preguntarle sobre la filosofía zen. Pero en vez de escuchar al maestro, el visitante expuso una y otra vez sus propias ideas.
Tras escuchar durante un rato, Nan-in se dispuso a servir el té. Llenó una taza hasta el borde y prosiguió vertiendo. El té rebasó los bordes de la taza, llenó el platito y se derramó sobre los pantalones del hombre y por el suelo. ¿No ve que la taza está llena?, explotó el profesor. “¡No puede seguir llenándola!”
“Exactamente”, respondió Nan-in con calma. “Al igual que esta taza, usted está lleno de sus propias ideas y opiniones. ¿Cómo puedo explicarle la filosofía zen si no vacía su taza primero?”.

Vaciar la taza significa hacer sitio a las Grandes Preguntas. Significa estar abierto, reacondicionarnos para poder aceptar, de momento, el no saber. De ahí surgirá un conocimiento mayor.

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