16/7/17

Diario de una vegana


Querido lector/a

Si llegaste hasta acá a pesar del título-espantador-de-gente-con-prejuicios merecés que me sincere con vos. En realidad, esto no es un diario – ni lo será–, porque lo metódico disciplinado y rutinario no me sale. Tampoco hablaré de veganismo en abstracto, porque de eso ya hay mucho en internet; menos aun daré consejos ni predicaré a favor de una corriente que sigue creciendo tanto en el mundo desde Buda hasta acá que creo puede prescindir de mí.

Así que acá vengo a hablar de mí misma – como en todos lados – y si sos de los que se aburren con lo autorreferencial tal vez no quieras seguir leyendo. Soy buenísima.

Si todavía estás ahí te comento que ya casi no me interesa contar las-cosas como-son; en primer lugar porque no siempre lo sé y en segundo lugar porque después de haber estudiado algo sobre el cerebro (esa cosa que también espanta a muchos y que es relativamente nueva que se llama neurociencias) estoy en condiciones de sospechar que el que viene a contarte las-cosas-como-son está muy subido al banquito o viene atrasado de noticias, porque pensar que tu percepción de la realidad es la verdad universal atrasa un par de siglos. Bueno, exageré.

¿Y el veganismo? Bien.
Hoy solo quería dejar inaugurada una nueva categoría (tag, etiqueta, whatever) para ir anotando cuestiones que surgen en lo cotidiano, en charlas con no veganos y veganos y en la convivencia real o virtual con gentes en general del orbe todo.

También dejaré abiertos los comentarios por si alguien desea departir amablemente sobre éste o cualquier otro tema. Prometo no censurar puteadas.

Ahora los dejo porque hoy es noche de estreno de temporada de GOT y debo preparar mi UCCM (Unidad cuerpo cerebro mente) para la recompensa del placer.

See you, animalitos míos.


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