4/7/17

Neuroplasticidad

Neuroplasticidad

 El personaje de Hill Murria en Atrapado en el tiempo cambia finalmente la conducta que le mantiene atrapado en el tiempo; bien, pues todo el mundo tiene esa opción. Es posible romper la interconexión de los circuitos neuronales del cerebro, cambiar de hábitos y ganar libertad. 

La clave está en la capacidad natural del cerebro para formar conexiones nuevas. La neuroplasticidad es el término que define la capacidad del cerebro para establecer esas conexiones nuevas; en otras palabras, para que las neuronas se conecten con otras neuronas. Si antes se creía que en la adolescencia el cerebro ya estaba bien equipado para la vida, investigaciones más recientes han confirmado no sólo que el cerebro es muy plástico y maleable incluso en la ancianidad, sino también que crea células nuevas. 


Como explica el doctor Monti: La buena noticia es que tenemos un potencial enorme para cambiar el tipo de conductas y de fórmulas características en las que hemos caído. Y ese potencial de cambio, en nuestro sistema nervioso y en toda nuestra fisiología, es tremendo. De hecho, si has escuchado y recordado alguna cosa que he dicho, tu organismo funciona de manera diferente. Ese recuerdo se ha codificado y tu estructura genética ha cambiado. Mientras que antes se hablaba del sistema nervioso como algo muy rígido que no tenía mucha capacidad de cambio, ahora se sabe que no es cierto en muchos niveles. 


El sistema nervioso tiene una plasticidad tremenda que significa básicamente capacidad de cambio. Creer que nuestro crecimiento se detiene en la adolescencia es tener, en palabras de John Hagelin, “una visión primitiva del potencial humano”. La tradición védica no sólo habla del campo unificado sino que lo describe de manera precisa y proporciona técnicas de experiencia y técnicas de meditación para experimentarlo y vivirlo. Y en la práctica, las ventajas de vivir la unidad de la vida son inmensas. Podría citar centenares de estudios sobre los enormes beneficios mentales y para la salud que se obtienen cuando se consigue que el cerebro funcione de manera ordenada y metódica. 


 El funcionamiento cerebral coherente se produce cuando experimentamos la unidad en el interior, y se traduce en un aumento del cociente intelectual, en un incremento de la creatividad, en una mayor capacidad de aprendizaje y en una mejora en los resultados académicos, así como en el razonamiento moral, la estabilidad psicológica, la madurez emocional, en tener reacciones más rápidas y en estar más despierto. Todo lo bueno del cerebro depende de que funcione ordenadamente. En la actualidad, estudiantes de cualquier edad pueden lograr, a lo largo del tiempo y mediante un trabajo sistemático, que el cerebro funcione de manera más ordenada y metódica, incluso una vez cumplidos los dieciséis años, cuando se suponía tradicionalmente que el cociente intelectual empezaba a deteriorarse. “Desde aquí todo va cuesta abajo”, solía creerse, pero hoy en día no es así. Esa es una visión primitiva del potencial humano. Estamos destinados, planeados y concebidos para evolucionar en creatividad e inteligencia a lo largo de la vida; ahora bien; para lograrlo, tenemos que acceder a la capacidad innata del cerebro, y la herramienta o la llave para desarrollar realmente el cerebro en términos holísticos es la experimentación de la realidad holística, el estado meditativo, la denominada experiencia espiritual. 


Al cerebro le gustan las sorpresas. Después de la sorpresa, la neuroplasticidad del cerebro se incrementa. Es fácil ver el por qué: supón que vas andando por el corazón de la selva y la tia Rosie en leopardos salta frente a ti. ¡Sorpresa! El cerebro tiene que acelerar inmediatamente para encontrar una forma de afrontar una situación nueva. Tienen que activarse instantáneamente conexiones para reunir todas las soluciones posibles y ayudarte a escoger entre ellas. Tienes que procesar la información rápidamente para sobrevivir. La neuroplasticidad aumenta también después de la risa. Y como la neuroplasticidad es el primer ingrediente del aprendizaje, aprendes mejor tras una buena carcajada. 


Al investigar sobre el cerebro para la película, tropezamos con eso de que las sorpresas y la risa aumentan el aprendizaje. ¡Ajá! Por eso hicimos la escena de Marlee y el espejo (en la que Amanda, la heroína, experimenta una explosión de odio a sí misma y después una revelación) justo después de la divertida fiesta de la boda. Con la fiesta pretendíamos que la audiencia se riera a carcajadas y darle un descanso después de la información intelectual seria. Nadando en neuroplasticidad, la audiencia reestructura el cerebro para que acepte toda esa información, hace borrón y cuenta nueva para que le sea más fácil aceptar al experiencia de Marlee como si fuera suya. Will  


Del libro Y tu que sabes




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