30/7/09

Desayuno americano.11

Rumbo a América

La oficina del gerente regional de Health Montana Co. tenía el aire acondicionado al máximo, por lo que salir a la calle con 38 grados era como meterse en el sauna con traje. Savir aflojó el nudo de la corbata buscando un poco de alivio. La oferta que acababan de hacerle hacía subir la sensación térmica. Trató de concentrarse en la respiración para cambiar su energía.

Puso un CD de música tibetana en el reproductor del auto de alquiler e ingresó en la computadora la dirección del Centro Dopra. Todavía no conocía bien Los Ángeles.

El había hecho los contactos y esperaba la convocatoria, sin embargo la confirmación de la propuesta lo movilizaba más de lo esperado.

Para aceptarla, tendría que trasladarse desde India, traer a Durga y dejar el Centro en manos del vice director, un médico hindú de su confianza. Eso era lo que debía coordinar con Naveen, el resto ya estaba decidido.

Con todo lo que significaba, se integraría al equipo de investigadores de Health Montana, empresa perteneciente a la corporación de industrias que monopolizaban la fabricación de medicamentos contra el SIDA.

Y a pesar de los rumores que corrían en la comunidad científica, él necesitaba ser parte de esa elite de investigadores para conocer al monstruo desde su propia entraña. Si había algo que saber sobre medicamentos contra el SIDA, Health Montana era el lugar indicado para averiguarlo.

Naveen Dopra lo miraba con gesto de preocupación.
- Espero sinceramente que estés consciente del paso que vas a dar.-

- Absolutamente. Entonces ¿estás de acuerdo en que Rashid quede a cargo del Centro?

- Eso está perfecto. Bien, solo una advertencia más, si vas a vivir en Los Ángeles te aconsejo algo desde mi experiencia de inmigrante-dijo Dopra relajando el tono de la entrevista.

- Dime

- Es indispensable que traigas una cocinera de las buenas, lo más difícil para uno de los nuestros ¡es adaptarse a la comida chatarra americana!

- Lo tendré, en cuenta, Naveen, tengo una y es de las buenas.

En Julio del 2008 Savir se mudó a Los Ángeles, llevando consigo a Durga y a Satya, la encantadora mujer que desde la muerte de la abuela Meera había reemplazado a ésta en la cocina y demás quehaceres domésticos.

La cara de Durga se iluminó ante la posibilidad de vivir en América.

- ¡Al fin voy a poder degustar el desayuno americano, en América!
Fue su comentario más entusiasta.

Desde aquellos tiempos adolescentes, ellos no habían vuelto a tener relaciones íntimas. Pero el amor que ambos se profesaban, en su faz más espiritual, estaba intacto.

Savir no descansaría hasta descubrir la forma de ayudar a Durga en su enfermedad, aunque ella no fuera del todo consciente de ese sacrificio. Su mente divagaba, estaba siempre con un pié en el cielo y otro en la tierra. Tal vez por eso Savir se sentía más responsable por ella.

Se despidió de New Delhi con la promesa de regresar algún día. El amaba a su país y nunca lo hubiera dejado.

Si por él fuera, el desayuno americano podría no existir. El sueño americano, menos.
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1 comentario:

  1. bien. apareció el desayuno. buenísima la historia lils! sigo leyendo..

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Gracias