18/6/17

El sendero del zen I



El zen va más allá del Buda y de Lao-Tzu. Es su culminación, una trascendencia, tanto del genio índico como del chino. El genio índico alcanzó su cenit con el Buda Gautama, y el genio chino alcanzó su máximo apogeo con Lao-Tzu. Y el encuentro, la esencia de la enseñanza del Buda y la de Lao-Tzu se fusionaron en una corriente tan profunda que ahora ya no es posible separarlas. Ni siquiera es posible realizar una distinción entre lo que pertenece al Buda y lo que es de Lao-Tzu; la fusión ha sido total. No sólo es una síntesis, sino una integración. De ese encuentro nació el sen. El zen no es budismo ni taoísmo, y no obstante, es ambos.

Llamar “budismo zen” al zen no es correcto porque es bastante más. El Buda no es tan terrenal como el zen. Lao-Tzu es terriblemente terrenal, pero el zen no sólo es terrenal: su visión transforma la tierra en el cielo. Lao-Tzu es terrenal, el Buda es sobrenatural, y el zen es ambos y al ser ambos se ha convertido en un fenómeno de lo más extraordinario.

El futuro de la humanidad se acercará cada vez más al enfoque del zen, porque el encuentro entre Oriente y Occidente sólo es posible a través de algo como el zen, que es terrenal y sobrenatural a la vez. Occidente es muy terrenal, y Oriente muy sobrenatural. ¿Quién hará de puente? El Buda no puede serlo; es esencialmente oriental, el auténtico aroma de Oriente, la auténtica fragancia de Oriente, rotundo. Lao-Tzu tampoco puede serlo; es demasiado terrenal. China siempre ha sido muy terrenal. China forma más parte de la psique occidental que de la oriental. No es una casualidad que China haya sido el primer país de Oriente que se haya vuelto comunista, materialista, que haya creído en una filosofía carente de divinidad, que haya creído que el hombre es sólo materia, y nada más. No ha sido por casualidad. China ha sido terrenal durante casi cinco mil años; es muy occidental. Por eso Lao-Tzu no puede ser el puente; es como Zorba el Griego. El Buda es tan sobrenatural que no lo puedes atrapar… ¿Cómo podría ser el puente?

Cuando pienso en ello el zen me parece la única posibilidad, porque en el zen, el Buda y Lao-Tzu se han convertido en uno. El encuentro ya ha tenido lugar. La semilla ya está ahí, la semilla del gran puente que puede convertir en uno a Oriente y Occidente. El zen será el punto de encuentro. Cuenta con un gran futuro, un gran pasado y un gran futuro.

Y el milagro radica en que el zen no esté interesado ni en el pasado ni en el futuro. Todo su interés está en el presente. Tal vez por eso sea posible el milagro, porque pasado y futuro están unidos por el presente.

El presente forma parte del tiempo. ¿Habéis pensado en ello alguna vez? ¿Cómo es el presente de lago? El pasado tiene una duración, y también el futuro. ¿Pero cuánto dura el presente? ¿Cuánto dura? ¿Se puede medir el presente entre el pasado y el futuro? Es inconmensurable; casi no es. No es tiempo, para nada: es la infiltración de la eternidad en el tiempo.

El zen vive en el presente. Toda su enseñanza trata de cómo estar en el presente, de cómo salir del pasado, que ya no es, y de cómo no implicarse en el futuro, que todavía no es, estando enraizado, centrado, en lo que es.

El enfoque del zen es de inmediatez, pero por eso mismo puede tender un puente entre pasado y presente. Puede tender un puente entre muchas cosas: el pasado y el futuro, puede unir Oriente y Occidente, el cuerpo y el alma. Puede tender un puente entre los mundos irreconciliables: este mundo y el otro, entre el mundano y el sagrado.

Osho
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17/6/17

Adicciones emocionales

Adicciones


 La única diferencia que existe entre un bache y una tumba es la profundidad.

 Tomemos una de las drogas más adictivas, la heroína, para ver qué efecto produce la adicción en las células del cuerpo. Tras ser inyectada, la heroína se acopla a los receptores opiáceos de las células. Son los mismos receptores diseñados biológicamente para recibir la endorfina, un neuropéptido producido por el hipotálamo.
En vez de recibir endorfinas, la célula recibe heroína y se hace adicta a la heroína. Veamos ahora lo que pasa con las emociones. Las emociones producen péptidos o moléculas de la emoción (MOE), que se acoplan a los receptores de las células. Con el uso repetido de la misma emoción ocurre lo mismo que con el uso repetido de la heroína: los receptores opiáceos del cuerpo empiezan a esperar, e incluso a anhelar, ese péptido en particular y el cuerpo se hace adicto a esa emoción. Impresionante, ¿eh? Y a ti te gusta pensar que eres inmune a todo ese rollo. Mira a los alcoholicos, o a los yonquis en cola frente a las clínicas de metadona, o al fumador compulsivo con los dedos amarillos y los pulmones negros y pensarás: “¿Yo?, ¡no, ni hablar!”. Piénsalo otra vez. Tú, ¡sí! Impresionante. ¡Pero explica tantas cosas!

¿Te resulta familiar algo de esto?
- Estados emocionales destructivos
- Las mismas situaciones una y otra vez
- Incapacidad para cambiar
- Sentirse impotente para crear algo nuevo
- Ansia profunda de ciertas respuestas emocionales
- Voces en la cabeza que dicen: “Quiero. Dame, dame”.
- Decir que nunca harás algo otra vez y hacerlo luego, tres horas después.

Este capítulo te servirá de terapia de choque por todas las veces que has experimentado alguna de las situaciones anteriores. Y nos sirve a todos nosotros (y eso nos incluye a todos nosotros), que tenemos neuropéptidos corriendo por las venas.

Los que utilizan heroína tienen receptores para la heroína, y cuanta más toman, más se debilita su capacidad para producir sus propias endorfinas internas, su propia heroína interna. Entonces, los receptores empiezan a volverse infrasensibles allí donde hay menos realmente, de modo que sí se producen cambios reales. Por otra parte, existe información nueva que confirma que se producen menos células cerebrales, con lo cual, en cualquier adicción, la gente se queda, digamos, estancada en los viejos patrones. Se limitan a tener los mismos pensamientos una y otra vez y no son capaces de pensar en nada nuevo. Candace Pert, psicóloga

Humanoide (Nombre): organismo con consciencia de sí mismo que se droga con su propio cuerpo. 

La doctora Pert descubrió que tenemos receptores específicos para la marihuana. ¿Por qué los tenemos? Porque nuestro cuerpo produce sustancias químicas que provocan el mismo tipo de subidón que la marihuana. Esto puede aplicarse a cualquier droga que causa adicción física en los seres humanos; dentro del cuerpo hay una sustancia química parecida a las drogas y un receptor para recibirla. Como explica la doctora Pert: “Tenemos receptores de marihuana y producimos marihuana natural: endocannabinoides. Cada vez que la gente fuma droga, la marihuana exógena15 se une a receptores destinados a la regulación interna. Las drogas exógenas, por tanto, se acoplan a la red destinada a la autorregulación fisiológica endógena, formada por las moléculas de la emoción. Hoy hay bastantes datos que sugieren que ninguna droga psicoactiva produce efecto a menos que se conecte con un receptor utilizado normalmente por fluidos internos”.

Es decir, cada droga externa que produce efecto en nuestro cuerpo tiene una contrapartida interna; por eso el cuerpo reconoce, responde y se hace adicto a esa droga. Las drogas externas usan los receptores internos destinados a sustancias internas. En el capítulo “Cerebro 101”, explicamos que las emociones y los recuerdos de experiencias emocionales se encuentran codificados en circuitos neuronales que están conectados con el hipotálamo. Así es como te conviertes en un organismo que se droga con su propio cuerpo. Todo lo que hay que hacer es activar el circuito neuronal exacto y las sustancias químicas empezarán a fluir internamente.
Como dice Ramtha, La adicción es la sensación de un torrente químico que cae en cascada por el cuerpo, a través de toda una colección de glándulas endocrinas. Una sensación que algunos llamarían fantasía sexual. Para que un hombre tenga una erección, sólo necesita una fantasía sexual.
En otras palabras, sólo le hace falta tener un pensamiento, aquí [en el cerebro] para tener una erección. Para muchos, éste es el ejemplo más directo de cómo el concentrarse en un pensamiento produce los neuropéptidos adecuados. Hay muchos otros ejemplos: recordar aquel momento glorioso en la universidad cuando marcaste el gol de la victoria; la primera vez que te diste cuenta de que estabas enamorado; o el éxito; o soñar con el momento en que los medios de comunicación digan que eres un artista inspirado o de éxito alucinante. En todos esos casos, el pensamiento en concreto está en el lóbulo frontal activando la red en concreto que manda la señal a nuestra farmacia interna.
¿Significa eso que cada vez que alguien hace funcionar ese mecanismo es un adicto? ¿Eres un alcohólico cada vez que tomas una copa? Por supuesto que no. Si una vez al año recuerdas ese momento glorioso del otoño de 1972 cuando marcaste el gol, no es una adicción. Si todos los días anhelas esos días gloriosos, ¿adivinas qué? Estás desarrollando un hábito.

¿Adicciones? No tengo ninguna. Bueno, está bien, soy adicto a unas cuantas cosas. ¿Cómo a qué? Inseguridad, estrés, preocupación, insistencia en tener razón, sentimiento de superioridad moral, control, enfado, inflexibilidad, autoritarismo, miedo… ¿he dicho estrés? MARK


Efectos biológicos

Las sustancias químicas exógenas son externas al cuerpo. Las sustancias químicas endógenas son “internas” y las produce el propio cuerpo. Todo el mundo sabe que la adicción produce serios efectos en el cuerpo a largo plazo. Con el descubrimiento del mecanismo receptor de péptidos, se ha hecho evidente la base biológica de las consecuencias de la adicción. Como explica la doctora Pert, Si un receptor dado de una droga dada o de un fluido interno dado es bombardeado con gran intensidad durante mucho tiempo, se reducirá literalmente; disminuirán en número, o perderán sensibilidad, o estarán infrarregulados, de manera que la misma cantidad de droga o de fluido interno suscitará una respuesta mucho menor. El mejor ejemplo con el que la gente está familiarizada es la tolerancia. Todos sabemos que un adicto al opio tiene que tomar una dosis cada vez mayor para lograr el mismo efecto. En las emociones se ve el mismo efecto tolerancia. El que busca sensaciones fuertes y se arriesga más y más lanzándose al vacío desde aviones para que le suba la adrenalina; o el adicto al sexo que persigue experiencias sexuales cada vez más pervertidas; o el político que trepa a puestas cada vez más altos, no por deseo de servir, sino en una búsqueda de más poder. Si empiezas a buscar panoramas semejantes entre la gente que conoces, o especialmente en tu propia vida, encontrarás ejemplos por todas partes. Y mientras, nuestras pobres celulitas se mueren de hambre. La constante sobre-utilización de las sustancias químicas requeridas para producir una emoción, como al ira, tiene como resultado la creación en el cuerpo de puntos receptores insensibilizados para que se adapten a los neuropéptidos de la ira. Las células, al recibir más la emoción a la que son adictas que otras emociones, dejan de obtener un alimento “bien equilibrado” y se quedan con tener que conseguir una ración nutritiva más reducida. Cuanta más ira crea la personalidad, más satisfecha se sentirá la célula. Ésta es la historia que hay detrás del chico que sale a “buscar pelea” el viernes por la noche. No está enfadado por ningún motivo en especial; sólo está alimentando a sus amigas las pequeñas células. Y esas pequeñas chicas pueden armar un gran jaleo cuando necesitan algo.
¿Has oído alguna vez una vocecita en la cabeza que te diga, “tengo hambre” o “tengo sed”? ¿Te has preguntado alguna vez de dónde viene esa voz? Bien, de acuerdo con Ramtha, las voces de la cabeza son la voz colectiva de las células. Te dicen: “Aliméntame”. La adicción emocional explica muchas cosas, como por qué alguien destroza constantemente a otras personas o se mete en las mismas relaciones abusivas, o vive la misma situación una y otra vez. En otras palabras: la adicción emocional explica por qué la gente sigue creando una realidad particular en su vida, aun cuando dicen: “bueno, yo nunca crearía eso”.
La única forma de eliminar de cuajo dependencias y conductas repetitivas es afirmar: Está bien. Verdaderamente soy yo el que crea esto una y otra vez, así que debo de ser adicto a ello”. Para muchísima gente, las creaciones de su vida tienen una base emocional o adictiva. Para ver un ejemplo de creación de algo “malo” en tu vida, observemos una “mentalidad de víctima”. Inicialmente te pasó algo malo, se lo dijiste a algunas personas que se sintieron mal por ti (ahora también están sufriendo) y así fijaron el problema. Alivio. A lo mejor piensas: “Bueno, no está mal; veamos si puedo hacer que funcione otra vez”. De repente, hay personas que cuidan de ti. Te dan dinero, te apoyan emocionalmente, y están disponibles cada vez que las necesitas. Desde luego, el inconveniente es que la relación víctima/salvador tiene una duración intrínseca. Todo salvador necesita sentirse tan especial como la víctima, de modo que tienden a seguir adelante cuando ya se ha pasado el “ataque” inicial. Si ninguno de los dos cambia, los dos siguen intentando redescubrir su adicción con otra persona y con otra y con otras más. El doctor Joe Dispenza lo explica de manera elocuente:

“Mi definición de una adicción es muy simple: es algo que no puedes parar. Si no puedes controlar tu estado emocional, es que eres adicto a él”.

Todo el mundo es adicto a algo. No me importa quiénes son. Y son adictos porque nunca han tenido nada mejor con qué reemplazar aquello a lo que son adictos y tener así una razón para despertarse por la mañana, por la que vivir. El hombre adicto al poder se levanta todas las mañanas y hace cosas que muestran su poder. Para sentirse valioso tiene que tener un montón de gente alrededor a la que alimentar, hacer callar y mandar. Porque no se siente valioso. Necesita las emociones para sentirse valioso. Ramtha

Cuando estamos faltos de emociones, esas voces que surgen son las células que envían literalmente impulsos nerviosos al cerebro para que sepa que se mueren de hambre, que el cuerpo se muere por recibir aquello de lo que depende químicamente. Y esas sustancias químicas son portadoras de información muy valiosa. Joe Dispenza

Dependientes emocionales anónimos

Es un panorama desalentador en varios sentidos. Soy un adicto, eres un adicto, juntémonos y vivamos felizmente nuestras adicciones juntos. En realidad, no suena tan mal, es lo que hace todo el mundo todo el tiempo. Estamos en una frecuencia específica de esas emociones y por tanto traeremos a nuestra esfera a personas de mentalidad parecida. Según Ramtha, “las personas que realmente queremos son las que están dispuestas a compartir nuestros sentimientos y nuestras necesidades emocionales”. Joe Dispenza lo describe así: “Rompemos la adicción a todos esos pactos químicamente. Eso supone una situación incómoda para el ser humano… porque buscamos alguna prueba en la vida de que estamos haciendo lo correcto, y donde buscamos la prueba es en las personas con las que tuvimos esos pactos”. Además es un panorama desolador porque es difícil romper con las adicciones. Por eso son adicciones. Las emociones llegan a ser adicciones porque intentamos continuamente recrear la experiencia inicial. La primera experiencia sexual, o de compasión, o de poder no constituye una adicción. Lo que se convierte en adicción es perseguir ese estado una y otra vez. Como dice Ramtha, Ahora bien, ¿qué pasa con los adictos al sexo, a la heroína o a la marihuana? Bueno, todos fabrican sustancias químicas diferentes en el cerebro. Intentan por todos los medios tocar el centro de placer del cerebro. Pero eso no es lo que se supone que tiene que hacer el cerebro, de modo que la gente reinventa experiencias en el cerebro distribuyendo las mismas sustancias químicas, la misma sensación. Y ¿qué se supone que tiene que hacer el cerebro? Soñar sueños nuevos y realidades nuevas para luego presentarlos en manifestaciones y experimentar ese primer momento emocional increíble… un momento con una emoción nueva. Suena maravilloso: nuevas emociones, nuevos placeres… entonces, ¿por qué es tan difícil romper el hábito?

ENGANCHADOS A UN SENTIMIENTO

La ciencia sabe hoy que el hipotálamo fabrica neuropéptidos y que esos neuropéptidos son sustancias químicas fuertes. Por ejemplo: se ha trabajado con animales de laboratorio colocándoles electrodos en la parte del cerebro que produce los neuropéptidos. Luego se les entrenó para que accionaran una palanca para obtener una descarga de esa sustancia, los neuropéptidos. El animal prefería la descarga de neuropéptidos antes que saciar el hambre, el sexo, la sed o el sueño. De hecho, llegó al punto de agotarse físicamente y sufrir un colapso, antes que cuidar de sí mismo físicamente. Eso es lo que hace el estrés a nuestro cuerpo en realidad. Llegamos a ser tan adictos al estrés en nuestra vida que no podemos dejar el trabajo, aun cuando no nos sirva. No podemos dejar una relación porque no nos sirva. No podemos hacer elecciones, porque el estímulo y la respuesta producen la sustancia química que nos ofusca. Y no nos diferenciamos de los perros que carecen de la capacidad de hacer elecciones debido al pequeño tamaño del lóbulo frontal de sus cerebros. Joe Dispenza.

¡Y aún seguimos preguntando cómo romper con esas adicciones! Posiblemente el programa más exitoso que ha habido nunca para el tratamiento de las adicciones sea Alcohólicos Anónimos. Millones de personas han dejado su adicción al alcohol “un día cada vez”, poniendo en práctica el programa de los 12 pasos. Les perjudicaríamos si intentáramos repasarlo aquí, y cualquier que esté interesado debería informarse. Pero tómate un momento para examinar esta parte del programa. Al alcohólico se le dice que reafirme repetidamente “Soy un alcohólico”. Aunque al principio sea necesario hacerlo para afrontar la realidad de la situación, dicha afirmación encierra a la persona para siempre en esa personalidad, así que nunca la supera. La persona se identifica continuamente con lo que está intentando abandonar. En definitiva, niega a la persona la posibilidad de una transformación total y absoluta, que es para lo que estamos aquí. No se puede curar a un adicto hasta que le das todo lo que quiere y ya no pide más. Entonces es cuando poseemos una experiencia y cuando nos hacemos sabios. Asocia eso con beneficios verdaderamente nuevos para la mente. Y el beneficio para la mente es el conocimiento.

El conocimiento es como los pilares constructivos: nos sirve para construir nuevos hologramas y para crear realidades. Ramtha
Si dejamos de dar a la célula emociones de las que hemos dependido durante mucho tiempo, la célula empieza a decaer. Si persistimos sin hacerlo, como persistimos ante cualquier adicción, 80 rompemos la respuesta, porque no respondemos a la voz del interior de la cabeza. Al mismo tiempo estamos rompiendo la respuesta químicamente porque ahora la célula ya no obtiene las sustancias químicas que necesita y, al final, se liberará de su adicción química y cuando se reproduzca, se regulará. Suelta todos los receptores responsables de aquellos estados emocionales y entra en un estado de más armonía, y el cuerpo experimenta alegría. Joe Dispenza
Nuestro propósito aquí es desarrollar nuestros dones de intencionalidad. Y aprender a ser creadores efectivos. William Tiller, físico
La cuestión es que estamos aquí para hacer algo con nosotros mismos. Estamos aquí para explorar los límites absolutos de la creación; estamos aquí para hacer que se conozca lo desconocido. Miceal Ledwith
El propósito del juego consiste en preparar nuestro cuerpo químicamente, a través de un pensamiento, para tener una experiencia. Sin embargo, si seguimos siempre los mismos pensamientos y las mismas experiencias, nunca evolucionaremos como seres humanos. Joe Dispenza

La adicción se rompe cambiando, evolucionando. Y si estamos aquí para eso, las emociones nuevas serán tan asombrosas, satisfactorias y atractivas, que las antiguas se nos antojarán como un viejo manual universitario: una montaña al principio y luego algo abandonado en una estantería olvidada. La doctora Pert anuncia la transformación, que la biología sustenta, a través de descubrimientos muy recientes. Hoy se ha demostrado que los adictos a alguna droga (nicotina, alcohol, cocaína, heroína), sean individuos o animales de laboratorio como las ratas, muestran todos en las pruebas que tienen algo en común: el bloqueo del crecimiento de nuevas células cerebrales. Pero si no siguen tomando la droga, las nuevas células siguen creciendo. Como dice Candace Pert, “uno puede recuperarse completamente y tomar decisiones y crearse una visión nueva y un cerebro nuevo”.

Hay esperanza en un nuevo comienzo para mucha gente, desde las adicciones más pequeñas a las más serias. Ramtha resume así la salida: “Debemos perseguir el conocimiento sin dejar que interfieran nuestras adicciones. Y si podemos hacerlo, lo manifestaremos en la realidad y nuestros cuerpos tendrán nuevas experiencias, experimentarán sustancias nuevas y nuevos hologramas, nuevos lugares de pensamiento, más allá de nuestros sueños más descabellados”.

Del libro ¿Y tu que sabes? 
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Zen



El Zen quiere que vivas, que vivas en abundancia, que vivas en la totalidad, que vivas intensamente; no al mínimo, como lo quiere el cristianismo, sino al máximo, rebosante.

Tu vida tendría que llegar a otros. Tu dicha, tu bendición, tu éxtasis no tendría que contenerse en el interior, como una semilla. Tendría que abrirse como una flor y expandir su fragancia a todos y cada uno, no sólo a los amigos sino también a los extraños.

Esta es la compasión real, éste es el verdadero amor: compartir tu iluminación, compartir tu danza.




Osho Zen
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Emociones

Emociones


“Nada es bueno o malo, sólo pensar en ello hace que sea bueno” W.S

 “¡Vayamos de juerga!” - Casi todos estaríamos de acuerdo. Aquí están, las emociones. ¿Por fin nos vamos a divertir! Basta de cerebritos, de calentarnos el coco y de “reflexiona un rato”. Salimos de la lección del cerebro y nos metemos en… bueno, la diversión! ¡Emociones! Alegría, tristeza, esperanza, desesperación, pasión, anhelo, ganar, perder y más y más, la música continúa. ¿Existirá el rock and roll sin emociones? ¿Existirías tú? Pensemos en todo lo que no existiría si no hubiese emociones.
- Concursos de belleza
- Casinos
- Guerras
- Poesía
- Lencería íntima provocativa
- Partidos de fútbol

En definitiva, podemos seguir hasta el infinito pensando en todos los aspectos de la vida humana, buenos malos y feos, maravillosos, sorprendentes y enriquecedores. ¿te reirías o sonreirías alguna vez si no existiesen las emociones? Probablemente no. ¡Y ni siquiera te importaría!

Lo mejor de trabajar con Will y Mark fue verme a mí misma y a mis emociones reflejadas otra vez en mí. Siempre que me molestaba con Mark o con Will por alguna actitud o comportamiento, me quedaba pasmada porque me daba cuenta de que eran un reflejo de mi estado emocional. Cuando Will tuvo el momento “ajá” sobre la creación de situaciones en las que podía experimentar el “ya te lo dije”, caí en la cuenta de que a mi me pasaba lo mismo. He descubierto que si no puedo poner el dedo en la llaga de mi estado emocional, entonces miro a mi alrededor y veo que se refleja directamente en mí. BETSY 

Las emociones: ¿misticismo o bioquímica? ¿Qué es exactamente una emoción? ¿Una propiedad mística e indefinible de la experiencia, o algo más concreto y tangible? Siempre se había dicho, en teoría, que las células tenían “receptores” alrededor de la pared exterior de la célula, donde se “descargaban” las sustancias químicas. La teoría sostenía que la estructura química de la droga era lo que le permitía acoplarse a dichos receptores, pero nadie hasta entonces había sido capaz de encontrar los receptores propiamente dichos.

Candace Pert encontró los receptores opiáceos alienados en la pared de la célula. Este descubrimiento cambió el aspecto de la biología. “Una vez que realmente encontramos esos receptores, comenzamos a pensar: ¿por qué los pondría Dios en el cerebro su no fuera para que desempeñaran alguna otra función? Después de meditar durante unos segundos, mucha gente en todo el mundo empezó a pensar que tendría que haber una sustancia natural que se fabricase en el cerebro. Bueno, pues unos tres años después del descubrimiento de los receptores opiáceos, un equipo escocés descubrió que el cerebro fabrica neuropéptidos llamados endorfinas”

 Las emociones son sustancias químicas que refuerzan una experiencia neurológicamente. Recordamos las cosas más destacadas y más emocionales. Así es como debe ser. Joe Dispenza.

 ¿Has oído hablar de las endorfinas? Se conocen también como el subidón de los corredores. Son nuestros propios opiáceos generados internamente. Siguieron más investigadores y los péptidos comenzaron a aparecer por todas partes. La doctora Pert apunta: “En mi laboratorio en el NIH, empecé a elaborar esquemas de receptores de cualquier péptido que alguien hubiera descubierto en cualquier sistema biológico. Y en efecto, siempre que buscaba unos receptores, encontrábamos otros…
Hicimos un montó de esquemas detallados de receptores y conseguimos descubrir no sólo receptores opiáceos, sino también otros péptidos, y se encontraban en aquellas partes del cerebro donde se pensaba que se transmitían las emociones”. Tras los descubrimientos, los científicos comenzaron a mirar los receptores y los péptidos con ojos completamente nuevos. Como dice la doctora Pert, “empezamos a considerar los neuropéptidos y sus receptores como moléculas de la emoción”. Estaba claro que todo lo que sentimos, cada emoción, produce una sustancia química o un compuesto químico específicos que se corresponde con la emoción. Esas sustancias químicas, o neuropéptidos, o moléculas de la emoción (MOE), constituyen una cadena de aminoácidos formada por proteínas y se elaboran en el hipotálamo. “El hipotálamo –explica el doctor Joe Dispenza- es como una pequeña fábrica donde se producen ciertas sustancias químicas que se corresponden con ciertas emociones que experimentamos”. Esto significa que cada emoción lleva asociada una sustancia química (MOE), y la absorción corporal de dicha sustancia por parte de las células es lo que suscita el sentimiento de emoción. Placer / dolor Los investigadores no sólo descubrieron que las moléculas de la emoción se corresponden con las emociones, sino que las encontraron incluso en criaturas unicelulares. La doctora Candace Pert descubrió “las mismas moléculas idénticas en la criatura unicelular más simple, lo que muestra que el placer es muy básico. Fuimos diseñados para funcionar con placer. Creo que somos adictos al placer y que nuestro cerebro está programado para grabar el placer y buscar el placer. Ese es el objetivo final: encontrar placer y evitar el dolor. Y eso es lo que dirige la evolución humana”. La conexión de las moléculas de la emoción con lo que percibimos y experimentamos es muy directa. Por ejemplo: la parte del cerebro que controla el movimiento rápido de los ojos y decide qué enfocar está recubierta de receptores opiáceos. Esto tiene sentido desde una perspectiva evolutiva. Prestamos atención a lo que es importante, y lo que es importante o muy significativo para nosotros, las moléculas de emoción lo transmiten al cuerpo por vía química y con mucha rapidez. Con el tiempo, una multitud de ideas, actitudes y recuerdos han recubierto ese botón tan simple del placer/dolor. Y aunque hay un largo trecho en la evolución desde la ameba que busca alimento hasta los encajes franceses, las emociones tuvieron que ser instaladas en el cuerpo de manera apremiante para resolver la escena proverbial del “tigre en la jungla”. Y resolverla rápidamente. Como ejemplo de lo que sucede dentro de nosotros, y para seguir con el tono divertido del capítulo, veamos el siguiente “experimento teórico” que explora el funcionamiento del punto de contacto entre el recuerdo, la emoción y la respuesta.

En realidad no podemos decir verdaderamente que estamos viendo el mundo de manera objetiva, tal cual es. No existe una valoración objetiva de nada, porque la valoración que hacemos de cualquier cosa tiene que ver con nuestras experiencias previas y nuestras emociones. Todo lleva consigo una carga emocional. Daniel Monti, médico

 Cuando volvemos a experimentar continuamente las mismas emociones y nunca edificamos sobre ellas, estamos atrapados en el mismo patrón de respuesta a estímulos. Joe Dispenza 

¿Te suena familiar? Primero está el reconocimiento del estímulo; luego, la aplicación de un significado o interpretación del mismo; después, la orden al hipotálamo de lanzar neuropéptidos al torrente sanguíneo y ¡bombear! Es el sentimiento. ¡Qué sistema tan bonito! Así pues, las emociones son buena ¿verdad? Absolutamente. Seguro. Son vitales. Estupendo, entonces, ¿cuál es el problema? Tal y como explica el doctor Joe Dispenza, “hacemos un análisis de cada situación para ver si nos resulta conocida; la sensación conocida se convertirá después en el medio por el que podremos predecir un acontecimiento futuro. Todo lo que no nos cause alguna sensación, lo descartamos o rechazamos automáticamente, pues no podremos relacionarlo con las sensaciones”. ¿Qué problema hay con las emociones? La misma belleza de la fórmula estímulo/respuesta es la cosa misma que parece que nos atrapa. En lugar de evaluar una experiencia realmente nueva desde una perspectiva nueva, tendemos a suponer que es una experiencia que ya tuvimos anteriormente. Cuando los mismos acontecimientos químicos se repiten una y otra vez, el resultado es una historia emocional acumulativa. Esa historia va acompañada de pautas identificables y de respuestas predecibles que se nos insertan o “anquilosan” en el cerebro. Eso significa que nuestras pautas y respuestas se repiten sin que tengamos que pensar en ellas: estímulorespuesta-estímulo-respuesta-estímulo-respuesta. El mecanismo del camino más corto para sobrevivir se convierte en una trampa siempre en el mismo punto, una y otra vez. Otra “engañifa” son las emociones ocultas, soterradas y reprimidas. Puede que la tía Rosie no fuese siempre cicatera, lo que pasó es que el día que te dio una bofetada tenía un terrible dolor de muelas. Sin embargo, ese circuito neuronal aún está ahí y añun se activa, aunque tú ya note acuerdes. O el jefe, olvidando que estamos en el siglo XXI, entre y te tira el informe sobre la mesa y comenta: “No es un buen informe”. Te mueres de miedo y se disparan las emociones: jefe disgustado pérdida del sustento familia desprotegida los bárbaros invaden el poblado muerte al jefe. Y si bien es dudoso que vayas tras tu jefe con el ratón, tu cuerpo ya ha respondido a situaciones pasadas y las sustancias químicas se han abierto camino.

Una de las cosas que practico desde hace un tiempo es entrar y salir de una emoción. En otras palabras, si puedo controlarme antes de reaccionar ante algo y de encaminarme hacia una cascada química interminable, lo hago de manera predeterminada. Entro en el sentimiento emocional de una forma poco entusiasta y luego doy marcha atrás, casi como si estuviese fuera de mí mismo, mirando. Lo hago a menudo para practicar si soy capaz o no de moverme entre esos dos estados. Me ayuda a entrenarme a comprender que realmente puedo elegir. Dar un paso atrás es como ser un observador inmóvil. Entrar en la emoción es como cae dormido en un sueño sobre el que no tienes control. MARK 

¿Y cuál es la buena noticia? Supervivencia para comenzar. Tus emociones te ayudan a sobrevivir proporcionándote una referencia, como un rayo que hace que encajen todas las piezas del rompecabezas, antes incluso que las conozcas todas. Y si tienes un cuerpo, todavía mejor. Ir por la vida con emociones te hace sentir la genuina experiencia de estar vivo, de sentir, de amar, de odiar, de vivir. Sin ellas, la vida sería aburrida. Son las especias de la sopa (cuántica), el color de la puesta de sol. Nos proporcionan mucho más que la mera supervivencia. Contribuyen a la evolución en constante desarrollo. Esto es la evolución, no en el sentido corporal, sino en el sentido espiritual, no-físico. Dice Joe Dispenza: Bueno, no sabría definir el alma desde un punto de vista científico, pero diré que se trata del registro de todas las experiencias que poseemos emocionalmente. Y lo que no poseemos emocionalmente, lo volvemos a experimentar continuamente en esta realidad, todas las otras realidades, en esta vida, todas las otras vidas.. De esa manera no llegamos a evolucionar. Si experimentamos una y otra vez la misma emoción y nunca la jubilamos convirtiéndola en sabiduría, nunca evolucionaríamos como personas dotadas de alma. No estamos inspirados. No tenemos la ambición o el deseo de ser algo más que el producto de las sustancias químicas de nuestro cuerpo físico que nos mantienen en la rueda del vivir nuestro destino genético. Una persona con alma supera su destino genético, la reacción de su cuerpo, el entorno, su propensión emocional, Piénsalo. Si quieres evolucionar como persona, escoge una limitación tuya que conozcas y actúa conscientemente para cambiar tus propensiones. Ganarás algo… sabiduría.

Emociones novísimas. Todas nuestras emociones fueron así en su día. Y la razón por la que seguimos volviendo ellas es porque eran deliciosas. Lo atractivo de la evolución es que existe la posibilidad de tener otras emociones novísimas, aún más cautivadoras y más estimulantes. Hay que apartar capas de la memoria y la costumbre para interactuar con un mundo que ahora es una revelación espectacular. Merece la pena ir a esa fiesta.

Reflexiona un rato sobre esto…
• ¿Cuándo fue la última vez que tuviste un orgasmo de un nivel superior?
• ¿Qué emociones experimentas más a menudo?
• ¿Evolucionan cada vez que las experimentas?
• ¿Evolucionas tú cada vez que las experimentas?
• ¿Ya va siendo hora de que las “poseas”?
• ¿Qué sería para ti una emoción nueva?

Esta página carece de emoción.

Extracto del libro ¿Y tu que sabes?

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28/2/17

El sexo del cerebro (fundamentos neurobiológicos)

A raíz de una discusión en Twitter sobre género, teoría de géneros y otras yerbas


Aquí copio un resumen de las conclusiones de estudios neurológicos recientes
En los links del final se pueden leer los artículos completos.


En 2007 Dick F. Swaab publicó una revisión acerca de la diferenciación sexual del cerebro y el comportamiento. Con frecuencia se discute en círculos sociales del "problema" de si aspectos de la sexualidad (como la orientación sexual, etc.) nacen o se hacen. Con esta revisión tenemos una perspectiva más sustentada de que durante el desarrollo fetal "se deciden" muchos de tales aspectos.

Durante el período intrauterino, el cerebro humano se desarrolla hacia la dirección masculina a través de la acción directa de la testosterona en un niño y hacia la dirección femenina a través de la ausencia de esta hormona en una niña. Durante este tiempo se programan la identidad de género (sentirse hombre o mujer), la orientación sexual y otros comportamientos.

Ya que la diferenciación sexual de los genitales se da en los primeros dos meses de gestación y la diferenciación sexual del cerebro comienza durante la segunda mitad, estos dos procesos pueden ser influenciados de manera independiente, resultando en la transexualidad. Esto significa también que en el caso de género ambiguo al nacer, el grado de masculinización de los genitales puede no reflejar el mismo grado de masculinización del cerebro.
Debido a que la diferenciación de los órganos sexuales y la diferenciación sexual del cerebro tienen diferentes tiempos, es posible que ambos tipos tomen rutas distintas ante la influencia de ciertos factores.

    Conclusiones (puntos prácticos)

El cerebro humano fetal se desarrolla en la dirección masculina gracias a la acción directa de la testosterona (en un niño) y en la dirección femenina gracias a la ausencia de dicha hormona (en una niña

Durante el período intrauterino se programan en el cerebro, de una manera sexualmente diferenciada, la identidad de género, la orientación sexual, la cognición, la agresión y otros comportamientos.

Ya que la diferenciación sexual de los genitales tiene lugar en los primeros dos meses de embarazo y la diferenciación sexual del cerebro comienza en la segunda mitad del embarazo, en el caso de sexo ambiguo al nacer, el grado de masculinización de los genitales puede no reflejar el mismo grado de masculinización del cerebro.

De manera interesante, Swaab remarca que no hay pruebas de que el ambiente social después del nacimiento tenga un efecto sobre el desarrollo del género o de la orientación sexual.

La identidad de género (sentirse hombre o mujer) y nuestra orientación sexual son programadas en las estructuras cerebrales cuando todavía estamos en el vientre materno.

Las diferencias sexuales no sólo corresponden al género u orientación sexual, sino también a la cognición, la agresión y muchos otros comportamientos.

    Referencia:

    Swaab, D.F. (2007). Sexual differentiation of the brain and behavior. Best Practice & Research Clinical Endocrinology & Metabolism, 21 (3), pp. 431-444.
http://psicologiayneurocienciaenespanol.blogspot.com.ar/2013/02/el-sexo-del-cerebro-primera-parte.html

http://psicologiayneurocienciaenespanol.blogspot.com.ar/2013/02/el-sexo-del-cerebro-segunda-parte.html

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1521690X07000334
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9/2/17

Mindfulness en la vida cotidiana. Jon Kabat-Zinn

La atención plena (o mindfulness) es una forma de meditación que consiste en prestar atención al momento presente, de forma deliberada y sin juzgar. El concepto de mindfulness ha transcendido sus orígenes espirituales y lo practican cada vez más personas. Se fomenta activamente dentro de todo tipo de organizaciones, desde empresas a centros educativos, y está recomendado en muchos sistemas de salud pública como terapia para enfrentarse al estrés, la ansiedad, el dolor o la enfermedad.
Tendemos a no ser conscientes de que estamos pensando prácticamente todo el tiempo. La incesante corriente de pensamientos que fluye por nuestra mente nos deja muy pocos descansos para experimentar el silencio interior. Y dejamos muy poco espacio para simplemente ser, sin tener que correr de aquí para allá haciendo cosas constantemente. 
Con demasiada frecuencia no llevamos a cabo nuestras acciones de una manera consciente, sino que nos dejamos arrastrar; actuamos llevados por los impulsos y pensamientos totalmente ordinarios que corren por nuestra mente como un río, cuando no como una cascada. Nos quedamos atrapados en ese torrente, que acaba inundando nuestras vidas y nos lleva a lugares a los que quizá no deseábamos ir o a los que quizá ni sabíamos que nos dirigíamos.
Meditar a través de la atención plena nos permite aprender a salir de esta corriente; significa sentarnos a su orilla, escucharla, aprender de ella y, a continuación, utilizar su energía para que, en lugar de dominarnos, nos sirva de guía. Este proceso no ocurre por sí solo como por arte de magia. Requiere energía. A continuación, veremos cómo lograrlo.
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