28/2/17

El sexo del cerebro (fundamentos neurobiológicos)




A raíz de las opiniones en Twitter sobre género, teoría de géneros o ideología de género.

Aquí copio un resumen de las conclusiones de estudios recientes

En los links del final se pueden leer los artículos completos.


En 2007 Dick F. Swaab publicó una revisión acerca de la diferenciación sexual del cerebro y el comportamiento. Con frecuencia se discute en círculos sociales del "problema" de si aspectos de la sexualidad (como la orientación sexual, etc.) nacen o se hacen. Con esta revisión tenemos una perspectiva más sustentada de que durante el desarrollo fetal "se deciden" muchos de tales aspectos.


Durante el período intrauterino, el cerebro humano se desarrolla hacia la dirección masculina a través de la acción directa de la testosterona en un niño y hacia la dirección femenina a través de la ausencia de esta hormona en una niña. Durante este tiempo se programan la identidad de género (sentirse hombre o mujer), la orientación sexual y otros comportamientos.

Ya que la diferenciación sexual de los genitales se da en los primeros dos meses de gestación y la diferenciación sexual del cerebro comienza durante la segunda mitad, estos dos procesos pueden ser influenciados de manera independiente, resultando en la transexualidad. Esto significa también que en el caso de género ambiguo al nacer, el grado de masculinización de los genitales puede no reflejar el mismo grado de masculinización del cerebro.

Debido a que la diferenciación de los órganos sexuales y la diferenciación sexual del cerebro tienen diferentes tiempos, es posible que ambos tipos tomen rutas distintas ante la influencia de ciertos factores.



Conclusiones (puntos prácticos)


El cerebro humano fetal se desarrolla en la dirección masculina gracias a la acción directa de la testosterona (en un niño) y en la dirección femenina gracias a la ausencia de dicha hormona (en una niña


Durante el período intrauterino se programan en el cerebro, de una manera sexualmente diferenciada, la identidad de género, la orientación sexual, la cognición, la agresión y otros comportamientos.


Ya que la diferenciación sexual de los genitales tiene lugar en los primeros dos meses de embarazo y la diferenciación sexual del cerebro comienza en la segunda mitad del embarazo, en el caso de sexo ambiguo al nacer, el grado de masculinización de los genitales puede no reflejar el mismo grado de masculinización del cerebro.


De manera interesante, Swaab remarca que no hay pruebas de que el ambiente social después del nacimiento tenga un efecto sobre el desarrollo del género o de la orientación sexual.



La identidad de género (sentirse hombre o mujer) y nuestra orientación sexual son programadas en las estructuras cerebrales cuando todavía estamos en el vientre materno.



Las diferencias sexuales no sólo corresponden al género u orientación sexual, sino también a la cognición, la agresión y muchos otros comportamientos.

Referencia:

Swaab, D.F. (2007). Sexual differentiation of the brain and behavior. Best Practice & Research Clinical Endocrinology & Metabolism, 21 (3), pp. 431-444.
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16/2/11

Sin red

Ni rana
ni langosta
ni canguro.
Un salto debe ser un S
                             
                                        alto.
No un lifting sino
una completa remoción
de escombros y ADN
Una bala de plata.
El ego suicidado.
                                                      Entonces
c
a
i
g
o
a la impensada red que yo misma tejí desde el futuro.
Ilesa. Alegremente.
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8/2/11

Bla bla bla


Apilando palabras
que no tienen sentido ni belleza
que no guardan decoro
ni obedecen medida o diccionario
Ordenando vocablos que antes letras
después ceros y unos
no sumaron ni restan ni definen
pero hacemos de cuenta.
Alineando sonidos que aparenten
que acá estoy cuando llueve
esquivando los charcos
en la esquina del antes.
Palabras mendigadas al teclado
al borde de un florero con violetas
y el sillón que se olvida de la forma
y el aroma que huyó con tu corbata.
Palabras engarzadas sin estilo
como un collar barato de feriante
para decir que estoy - que estamos- solos
mientras la ola y mientras la marea
nos devuelven la sed que siempre hubo.
Palabras abortando la poesía
que solo tu garganta les prestaba.
Que solo vos y yo entendimos
y que dijimos no me acuerdo cuando.

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2/1/11

Ambar


Hay infinitos mundos recubiertos de ámbar
girando en los fluidos de mi cuerpo.
Conviene no volver a ciertos barrios
-aún en movimiento-
en los que asesinaron nuestros árboles.
Conviene mantenerlos con su olor a retama
con su color auténtico.
Con la temperatura del ahora
el almanaque justo y el tamaño.
Conviene no resucitarlos ni acecharlos.
                                     Y dejarlos girar
                                     que sigan siendo
                                     navegantes de sangre
                                     infinitos y suaves
                                     preservados en ámbar. 
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1/1/11

Una acuarela de Dali

 




Salvador Dalí


El Paraíso Terrenal Purgatorio.


Acuarela.



I

El tipo - ¿Cómo era que se llamaba? Manuel, creo que me dijo - me agarra de los pelos y me obliga a mirarme en el espejo.

- Mirate a los ojos cuando acabes- me dice- es alucinante.

Yo trato y me concentro, pero lo único que quiero es que el hijo de puta de Mateo me vea en este momento.

Me gustaría filmar esto y mandárselo pero ¿adonde? Vaya a saber donde está el turro con su putita joven. Seguramente en alguna playa brasilera barata, la guita no te quita lo grasa, al contrario. Seguís siendo un grasa bien vestido en una playa barata con una putita mal teñida, miamor, mientras yo estoy con un tipo que ni conozco que me agarra de la cintura y me penetra haciendo chocar mi pelvis contra el lavatorio.

Este tipo ¿Emanuel? También es un grasa, pero que bien coge.


II

- Bueno, flaquita, si te gusta decirme Mateo está todo bien.- me dice ¿Emanuel? con voz ronca y frotándome la cara en el espejo que queda con restos de mi rouge Russian Red.

Siento sus dedos y su lengua. ¿Cuántas manos tiene este animal? ¿Cuántas lenguas? Me olvido de mi ex. Andá a la puta que te parió Mateo.

Llego al orgasmo mirando mis ojos en el espejo.

Lo que siento y veo es tan alucinante que pierdo la conciencia.

Mi cara en el espejo se sale de foco, gira como un caleidoscopio.

El tipo ¿Emanuel? sigue atrás empujando, entrando y saliendo, metiendo dedo, lengua, no para.

Se me aflojan las piernas, ya no veo nada, nos caemos al piso.


III

La mina se llama Miriam, y bueno, yo tengo una fijación con los nombres bíblicos. Y esta noche tengo ganas de probar algo distinto. Hay algo oscuro en ella, un aura de odio que se desliza por sus sus curvas descarnadas. Soy capaz de perderme en esas cavernas para rescatar alguna rosa negra.

El contacto visual da positivo. Me la llevo al primer hotel de mala muerte que encuentro.

No se porqué me llama Mateo, debe tener la misma fijación que yo.

Pero que bien responde.

El espejo se mancha formando una rosa roja. ¿Será ella la que busco?

Le levanto el pelo para inspeccionar su nuca y descubro el tatuaje, pequeño, discreto, contundente. Es igual al mío, una réplica de aquella acuarela de Dalí.

Se me aflojan las piernas y nos caemos al piso.


IV

- ¿De donde me dijiste que sos?- dice ella aceptando el cigarrillo que él le ofrece.

- No te dije. De Mataderos. ¿Y vos?

- Barrio Norte.

- ¿Te puedo hacer una pregunta?- dice él

- Ya sé. Me vas a preguntar quien es Mateo.

- No. No es eso. ¿Dónde te hiciste el tatuaje?

- ¿Por?

- Mirá- dice él levantándose el pelo y mostrando su nuca.

- ¡No te puedo creer! Es igual al mío.

- ¿Qué tenés que hacer mañana? Dice él con una voz que para ella suena a cielo y tierra prometida.

- No sé mañana. Pero ahora tengo ganas de quedarme con vos.

- Encantado, me llamo Emanuel.





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17/12/10

El hoyo del conejo blanco

Hace un par de horas caminaba en medio de un caldo tórrido que se cocinaba entre una hornalla de asfalto y un sol impiadoso, buscando algún cajero automático en condiciones de vomitar una porción, mínima, del escaso efectivo circulante. Misión cumplida, me apuro a llegar antes de que las nubes que vienen arrasando desde el oeste caigan sobre la ropa que quedó tiesa de calor en los tenders del balcón. Lo logro, y me siento a mirar por el ventanal, a la derecha de mi pantalla, como cae la lluvia que no refresca pero alivia, con rayos y truenos. El clima está a tono con mi ciclotimia, me digo, la refleja, la exacerba, la exagera.

El casi final del año del tigre me sorprende low battery. El agua no me llega bien al tanque y por consecuencia lógica es casi imposible que las palabras bajen hasta los dedos que se apoyan en el teclado esperando un milagro. Nada. Ni el libro de Ludovica me entusiasma este diciembre.

Si un dragón enojado es desconcertante, un dragón low battery es tragedia mayor para sí mismo y para todo aquel que se acostumbró a parasitar a su lado. No te creen. Piensan que te pueden seguir tirando encima la salvación de la humanidad,  la ropa para planchar y la negociación con el proveedor del servicio que sea y que vas cumplir con todo con tu glamour habitual. No importa que te vean pegando papelitos engomados en el frente de la heladera para recordar lo que tenés que hacer dentro de dos horas. Lo tomarán como una de tus excentricidades y seguirán preguntando “que-vamos-a-comer”, eufemismo utilizado para que el “que-vas-a-cocinar” suene menos agresivo. No importa que los enfrentes con la mirada perdida y un hilo de baba en la comisura del labio. Un dragón agotado es un oxímoron, no existe, no cabe, no les entra en el mapa mental.

En fin, que cuando todavía le queda un mes y medio más de reinado, el tigre me dejó el cuero hecho jirones en su intento por desplazarnos, al menos una vez cada doce años del trono que es nuestro. Sorry, capaz que te diste el gusto, pero en el 2012- año del dragón de agua- viene la revancha.

Por ahora, lo único que me entusiasma del próximo año del conejo-gato-liebre que empieza el 3 de febrero, es la perspectiva de dejarme llevar por el conejo blanco al fondo del agujero. Allí están esperándome los nuevos sueños, en un viaje que es siempre hacia adentro, más y más profundamente hacia adentro. Hasta encontrarme.

Buen año para todos. 

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13/12/10

El observador (Por mi cuenta otra vez)


-¿Quien sos?
- Para vos soy Septiembre.
- Ah. Es porque es el mes de mi cumpleaños, seguro. Viste que los sueños son así de raros.
- No es un sueño. Yo siempre estuve y siempre voy a estar. Fijate en las fotos.
Me siento en la cama y noto que estoy transpirando. No hubiera querido despertarme al menos hasta que el calvo me terminara de contar quien era y porqué sabía tanto de mí. Creo haber entendido que venía de otra realidad. La verdadera, me dijo. Me dijo es un decir, porque me lo transmitió telepáticamente. Era un sueño ¿no?
-Buen día-. La presencia reconfortante de Javier se afirma con el olor a café que viene de la cocina. ¿Para que sigo teniendo una cocina si no me gusta cocinar?
-Tengo que ir al super -digo asomando mi angustia existencial a la heladera desierta- Odio ir al super.
-Bué, ¿Nos levantamos de mal humor? Diste muchas vueltas en la cama anoche-. Me dice acariciándome el pelo con un beso rápido y sale a tomar el primer ascensor que pase.
“Fijate en las fotos” me dijo Septiembre.


Después me fijo. Ahora tengo que ir al super. Odio ir al super tanto como a cualquier lugar al que concurre gente. Me incomoda captar las vibraciones de baja frecuencia que se entrecruzan y chocan. Se superponen el chirrido de la señora que apunta el dedo en contra de la cajera, los gemidos frenéticos de los móviles que mandan twitts, las sirenas, las alarmas, la estática de los pensamientos de las parejas que hacen compras, El estribillo gutural del último tema de Shakira termina por colapsar mi sistema sensorial.
El protector áurico ya no me aísla. Por momentos no sé si son mis propios pensamientos o los ajenos. Suenan como una radio mal sintonizada.
Lleno el chango con más cosas de las que necesito, obedeciendo las leyes del mercado. Antes de llegar al estacionamiento tres chicos de menos de 14 años en patinetas me arrebatan el chango y dos cuadras más allá reparten el botín con otros tres. Siento un impacto en el pecho.
Corro a toda velocidad hacia la costa, encuentro en el camino una patineta abandonada y me subo. Creo que voy dejando una huella de sangre.
Desciendo por Colón hacia Varese sin parar. En el acantilado levanto vuelo.



Cuando estoy a punto de estrellarme contra las rocas el cielo se rasga como un papel. Es como un velo muy delgado que cae y me deja entrar a otra realidad. La siento tan real como la anterior. Caigo suavemente en la alfombra de algún living.
Septiembre está sentado junto a mi perra Lola. La que me regaló papá cuando cumplí tres años. El me mira con una compasión infinita y me dice que todo está bien, que tiene que irse. Que estoy por mi cuenta, otra vez.


Outsider. Marina and the Diamonds
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