26/11/17

No sos tan importante ni se trata de vos




Desde que adopté el estilo de vida vegano (que no consiste únicamente en una dieta alimentaria) me propuse no militar, ser muy tolerante y cauta con mis mensajes en redes sociales. Soy consciente del peligro de entrar a comunicar un cambio en las creencias y paradigmas personales con la fe del converso. Al cabo de un tiempo fue muy frustrante porque comprobé que ese respeto no es equivalente en la mayoría de omnívoros. Que hay anti veganos agresivos y bulleadores. Que eligen jugar con argumentos falaces y prejuicios diciendo que somos una secta, que evangelizamos y molestamos exponiendo nuestra postura ética. En esos casos, me pregunto si a los omnívoros no les cabe la misma calificación. Que yo sepa, a nadie se le ocurre que una persona que hace una constante alusión a la ingesta de asados, embutidos y lácteos, que sube fotos y conversaciones a las redes pueda estar evangelizando o pertenece a una secta. Es solo porque esa es la forma que la sociedad considera «normal y natural» y es el estilo de vida instituido por la cultura. La cuestión es que lo que se considera normal y natural va a variando a medida que las sociedades evolucionan. Era normal y natural hace un siglo que un blanco tuviera esclavos negros y hay cientos de ejemplos como ese de que los paradigmas morales cambian para bien. Que hay distintas formas de actuar para ayudar a que esos paradigmas cambien es innegable, pero no conozco ningún caso en que esto se haya logrado HACIENDO SILENCIO. Aparentemente, a esos omnívoros molestos por la supuesta evangelización, les incomoda que HABLEMOS. ¿QUIÉN ES EL INTOLERANTE ACÁ?

Por eso decidí hacer mi descargo:

Me tienen harta las personas que creen que un vegano milita porque le gusta meterse en la vida de otros para arruinarles el placer de llevarse un trozo cadavérico de animal a su estómago. En realidad, a muchos veganos nos importa poco que a ellos no les importe llenar su torrente sanguíneo de grasa obtenida a costa de sufrimiento animal. También nos importa un bledo si eligen tener alto colesterol y taponar sus arterias con desechos tóxicos que el organismo no puede procesar. Nos importa bastante, eso sí, que elijan enfermar a sus hijos dándoles de tomar la leche que está hecha para alimentar a los hijos de la vaca y no a los suyos. Cada quien elige cómo vivir y como morir. Esa Libertad te la respetamos a rajatabla, querido amigo omnívoro.
La militancia vegana se basa en difundir información, porque sabemos que al disponer de esa información – que es avalada por especialistas en salud y medio ambiente de todo el mundo – si deciden seguir con su hábito es completa y enteramente su responsabilidad y no la nuestra ni de nadie más.

Es por eso que la militancia vegana consiste básicamente en llevar información – repito: información científica conocida en el mundo entero desde hace años – a quienes no hayan accedido a ella por distintas razones para que teniendo toda la data puedan optar LIBREMENTE.

Informar acerca de cuestiones que atañen a la salud pública, a la ética y al cuidado del medio ambiente no es prohibir, no es entrometerse, no es evangelizar, no son ganas de cagarle la vida a nadie las que mueven a un vegano militante.

Es más, un vegano no representa a todos los veganos ni es representado por otros veganos, por lo tanto hay diversidad de conductas y pareceres, y también parece chiste tener que explicar semejante obviedad.

Si algunos militan (no porque haya un mandato bíblico) es porque les interesa tener una participación activa en tratar de cambiar las condiciones de VIDA de los animales no humanos, a quienes consideramos seres sintientes con igual derecho que nosotros a vivir una vida libre de explotación y sufrimiento. el mismo derecho que muchos no veganos les conceden sin discusión a sus mascotas. No es tan difícil de entender.

Dicho esto, nada más lejos de nuestra intención que arruinarles el paseo con charlas moralistas que tal vez —solo tal vez – les resulten chocantes porque en el fondo temen que tengamos razón.

Y cambiar no es fácil. Es más cómodo atacar al mensajero.

PD: sé que muchos veganos no estarán de acuerdo con la definición «estilo de vida» y tienen razón. Sabemos que el veganismo es una «postura ética» y dista mucho de ser un «estilo», pero este post no está dirigido a veganos ni tiene la intención de explicar en detalle en qué consiste el veganismo. Es ante todo un intento de introducir una explicación básica para todo público de los motivos por los cuales HABLAMOS de un tema que les resulta molesto a muchos.
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23/7/17

Mi tiempo vale (tanto como el tuyo)

Hace unos años hice un curso de tarot. Para practicar convoqué amigas, amigos y familiares que vinieron encantados de acceder al designio de los arcanos, porque a todos nos encanta saber que onda con el futuro, básica y generalmente en tres asuntos puntuales:
  • ganar la lotería
  • encontrar al amor de tu vida
  • saber si el amor de tu vida te está metiendo los cuernos.
No siempre en ese orden.

Un día decidí que estaba lista para dedicarme a la lectura del tarot como actividad remunerada y armé el consultorio en el garaje de mi casa de entonces. No tardé mucho en comprender que había fallado al hacer los cálculos sobre mi potencial clientela.
La larga lista de interesados que no podía seguir viviendo sin una consulta diaria cuando no se le pedía un desembolso monetario o retribución de servicios por otros medios, se redujo a cero cuando entramos al modo poniendo estaba la gansa.

Pero eso no fue todo. Lo peor fue que una de mis mejores amigas decidió ignorar el cambio de reglas y seguir colgada a la promoción gratis, amparada en vaya a saber qué privilegio auto-otorgado.

(Aunque más tarde y en un análisis detallado de la situación, concluí que el problema no era ella sino yo y mi estúpida vocación de Mesías la que permite esos abusos de confianza)

Las consultas de mi amiga se multiplicaron por todos los medios disponibles. Teléfono, visitas a cualquier hora sin aviso y por "emergencias emocionales" del tipo ¿me voy a poder encontrar con Juan hoy o surgirá algún contratiempo?

No daré detalles pero terminó todo mal.

Porque si bien es cierto que hay siempre alrededor de uno un pequeño grupo de personas incapaces de valorar el tiempo, la paciencia y el conocimiento puestos a su servicio, es porque no comprendieron el simple mecanismo del dar/recibir y es responsabilidad de uno explicarles. Como decía mi maestro de Reiki "nadie es tan pobre que no tenga nada para dar" y el dar/recibir es un trato de persona a persona, no una gracia que caerá del cielo como recompensa. (Pagadios)
Mi ex amiga, la que demandaba gratis el servicio por el que se debía pagar, bien podría haber tenido un gesto de retribución haciendo un descuento en los productos de cosmética que me vendía o ayudando a lavar los platos que por lo general se apilaban en mi cocina junto a la mesa donde le hacía la lectura de tarot. Nunca lo hizo y me atrevo a decir que ni lo pensó. ¿Por qué la gente es tan desconsiderada con el tiempo ajeno y cree tener derecho a respuestas generosas, pacientes e infinitas de tu parte? No tengo la respuesta a eso. Pero:
La enseñanza que me deja es que el limite a los que abusan de tu energía hay que saber ponerlo a tiempo para que no se convierta en un caso grave de vampirismo energético que termina rompiéndote tanto las pelotas que desemboca en un final explosivo a las puteadas.

O al menos es lo que a mi me pasa.
Porque me sigue pasando. Cada vez menos, pero me pasa.



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20/7/17

Sobre el sufrimiento y otras cuestiones

"Debe ser un sacrificio enorme" me dijo alguien la semana pasada en Twitter hablando de veganismo me inspiró para hacer un recorrido mental por los últimos ¿dos años? ¿Será?
No me llevo bien con las agendas mentales —por eso no celebro aniversarios— , porque ocupar millones de neuronas en la memorización de fechas relacionadas con acontecimientos es un lujo que mi cerebro no se puede permitir ya que le encanta crear redes hebbianas nuevas aprendiendo cosas nuevas.
Si bien no recuerdo exactamente cuando, puedo acordarme como. Fue uno de mis hijos el que introdujo la novedad en esta familia. Sabíamos que el vegetarianismo existe desde siempre pero nunca habíamos escuchado los fundamentos del veganismo.
Así que de a poco (si, yo también me resistía a poner en duda el sistema de creencias adquirido) me fui enterando y me pareció que sonaba lógico pensar en los demás animales como seres que sienten y sufren al igual que nosotros porque tienen, al igual que nosotros, un sistema nervioso central. Y luego de la primera reacción de resistencia al cambio me pareció bien que nosotros, que tenemos además de SNC la capacidad de elegir en libertad y a conciencia tantísimas otras cosas, decidiéramos no someterlos a una vida que ellos no eligieron y a una muerte cruel, solo porque creemos que están en el mundo para alimentarnos.

Pero volviendo al tema del sacrificio, como practicante principiante del budismo zen (si entendemos budismo zen como la práctica filosófica y científica opuesta a la interpretación judeocristiana de sacrificio para la evolución de la conciencia humana) ninguna de mis acciones lleva en su génesis la idea de sacrificio o sufrimiento como puente para llegar a ningún lugar y/o cosa.
Algo que, por supuesto, no tiene por que saber quien no me conoce lo suficiente o no conoce los fundamentos del zen.

Así que mi manera de llegar al vegetarianismo estricto o veganismo (no consumir ningún producto de origen animal en la alimentación) fue ante todo amable conmigo misma, en una transición que me llevó algo así como dos años y consistió en ir reemplazando unos alimentos por otros hasta el momento que sentí haber roto toda dependencia física y mental con cualquier producto que provenga de nuestros amigos los animales.

Por supuesto que no todo es color de rosa como lo pinto en esta síntesis. Hay que remar mucho contra la corriente, buscar, aprender, leer, compartir experiencias con otros veganos más experimentados y si a uno le gusta activar, por la vía pacífica, pidiendo a las industrias, los comercios y emprendimientos de comida que incorporen dieta vegana a sus menús. (sí, está bien escrito, lo acabo de chequear con google). Pero de sacrificio nada. Lo que se gana es muchísimo más motivante que lo que se pierde.

Por fortuna mi decisión de ser vegana ocurrió simultáneamente con un auge mundial de la cosa y eso lleva implícito una serie de ventajas y desventajas. De las desventajas hablaré, tal vez, en otro momento.

El saldo, by the way, sigue siendo a favor.



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16/7/17

Diario de una vegana


Querido lector/a

Si llegaste hasta acá a pesar del título-espantador-de-gente-con-prejuicios merecés que me sincere con vos. En realidad, esto no es un diario – ni lo será–, porque lo metódico disciplinado y rutinario no me sale. Tampoco hablaré de veganismo en abstracto, porque de eso ya hay mucho en internet; menos aun daré consejos ni predicaré a favor de una corriente que sigue creciendo tanto en el mundo desde Buda hasta acá que creo puede prescindir de mí.

Así que acá vengo a hablar de mí misma – como en todos lados – y si sos de los que se aburren con lo autorreferencial tal vez no quieras seguir leyendo. Soy buenísima.

Si todavía estás ahí te comento que ya casi no me interesa contar las-cosas como-son; en primer lugar porque no siempre lo sé y en segundo lugar porque después de haber estudiado algo sobre el cerebro (esa cosa que también espanta a muchos y que es relativamente nueva que se llama neurociencias) estoy en condiciones de sospechar que el que viene a contarte las-cosas-como-son está muy subido al banquito o viene atrasado de noticias, porque pensar que tu percepción de la realidad es la verdad universal atrasa un par de siglos. Bueno, exageré.

¿Y el veganismo? Bien.
Hoy solo quería dejar inaugurada una nueva categoría (tag, etiqueta, whatever) para ir anotando cuestiones que surgen en lo cotidiano, en charlas con no veganos y veganos y en la convivencia real o virtual con gentes en general del orbe todo.

También dejaré abiertos los comentarios por si alguien desea departir amablemente sobre éste o cualquier otro tema. Prometo no censurar puteadas.

Ahora los dejo porque hoy es noche de estreno de temporada de GOT y debo preparar mi UCCM (Unidad cuerpo cerebro mente) para la recompensa del placer.

See you, animalitos míos.

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8/7/17

¿Quién es? Hoy, Vilayanur Ramachandran


En la nueva sección de este blog que inauguramos ¿Quién es? 
Hoy: Vilayanur Ramachandran, neurocientífico. 
(Mi genio preferido)



Vilayanur S. Ramachandran es director del Centro para el Cerebro y la Cognición y profesor distinguido del Departamento de Psicologíay el Programa de Neurociencias de la Universidad de California, San Diego. Es miembro del Century Club de Newsweek, las cien personas más importantes a seguir de cerca en este siglo. Vive en Del Mar, California.

En esta charla

Perfila las funciones fascinantes de las neuronas espejo. Estas neuronas, recientemente descubiertas, nos permiten aprender conductas sociales complejas, algunas de las cuales formaron los cimientos de la civilización humana tal y como la conocemos.





Vilayanur Ramachandran · Brain expert

Neurologist V.S. Ramachandran looks deep into the brain’s most basic mechanisms. By working with those who have very specific mental disabilities caused by brain injury or stroke, he can map functions of the mind to physical structures of the brain.




Está disponible la versión digital del libro Lo que el cerebro nos dice de este genio de las neurociencias. Si lo quieren dejen su pedido en los comentarios.
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La materia no existe. Max Planck 1918

LA MATERIA NO EXISTE, ¿OYERON?

Algún día, si me permiten arriesgar un vaticinio, la historia se dividirá en "materialista" y "post-materialista".

El nombre será otro, seguramente, pero a fin de no equivocarme y arruinar mi predicción por una palabra mal imaginada, prefiero usar, por ahora, la expresión "post-materialista".

Cuando los historiadores busquen la semilla del post-materialismo, se retrotraerán al día en que Max Planck formuló lo que, en mi opinión, debería ser considerado el párrafo inicial de cualquier manifiesto de física cuántica.

Han pasado ya casi 100 años desde esa jornada de 1918 en que Planck pronunció aquellas palabras, y hasta el momento parece como si nadie las hubiera escuchado.

Los dichos de Planck fueron alevosamente ignorados, porque no llegaron en la circunstancia apropiada. A principios del siglo pasado, las inquietudes espirituales del hombre iban camino a ser acalladas por el estruendoso avance de lo material. Lo material estaba en alza; no era momento de oponerse a la moda. No era momento de hacerle frente al imperio del materialismo, que se hallaba a las puertas de una inusitada expansión.

Pero ya sabemos cómo es el ciclo de los imperios: cuando la expansión sobrepasa ciertos límites, empieza la decadencia, que culmina en el derrumbe.

La expansión del materialismo ha sobrepasado ya todos los límites de lo concebible. La burbuja se ha inflado a su máxima tensión; cabe pensar que no falta mucho para que explote.

Lo que vendrá después de la explosión, se llame como se llame, será el post-materialismo, cuya frase fundadora será aquella que dijo Planck al recibir el Premio Nobel de Física en 1918, y a la que el mundo ha permanecido indiferente durante un siglo:

"Como hombre que ha dedicado su vida entera al estudio de la materia, puedo decirles, como resultado de mi investigación acerca del átomo, lo siguiente: la materia no existe como tal. Toda la materia se origina y existe sólo en virtud de una fuerza que hace vibrar la partícula atómica y mantiene unido ese diminuto sistema solar que es el átomo. Debemos asumir que detrás de esa fuerza existe una inteligencia".

Esa inteligencia, según Planck, es la matriz que proyecta lo que nuestros sentidos decodifican como materia.

Cien años después, la física cuántica continúa demostrando, experimento tras experimento, que la materia no existe... y la afirmación de Planck, al fin, empieza a ser escuchada.

Algún día, además de escuchada, será comprendida y aceptada. Y en ese mundo post-materialista, la gente se reirá de alguien que crea que la materia es real, como nos reiríamos hoy de alguien que creyera que fue real su sueño de anoche.

Fuente web El zentido de la vida
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