24/7/09

Desayuno americano 5

Kama Sutra, lecciones de amor

A los 23 años el adelantado estudiante de medicina Savir Rajnesh repartía su tiempo entre la tienda, su madre casi paralítica y los estudios.

Aún así, su porte elegante y muy masculino tenía gran aceptación entre sus compañeras de facultad y le facilitaba el desarriollo de una sexualidad activa y vibrante, que sin llegar a la entrega total que había sentido con Durga era satisfactoria.

Una tarde calurosa llegó a la tienda en busca de telas para decorar su casa una mujer que lo atrajo como pocas. Ella era algunos años mayor y sus movimientos sensuales al caminar revelaban un cuerpo entrenado en el arte del Kama Sutra, la máxima expresión del amor en la región.

Aún vestida a la usanza tradicional, no muy común en Delhi, con sus saris de colores vivos y chinchines en los tobillos, Shakti lanzaba sus miradas y liberaba la fragancia de un suave erotismo. Shakti hacía honor a su nombre.
Los nombres en la India tienen una fuerte influencia en la constitución de la personalidad y así como Savir significaba "líder" y había marcado una tendencia, el nombre Shakti representaba el principio femenino del universo, complemento indisoluble del aspecto masculino Shiva.

Lo cierto es que ella tardó mucho más de lo normal en terminar de decorar su casa ya que volvió a la tienda tantas veces como fue necesario para enseñar las 64 artes del Kama Sutra a Savir.

Por esos días, su rendimiento en los exámenes fue sobresaliente, lo cual sirvió para desmentir la leyenda occidental del sexo como dispersión de energía.

Para Savir y Shakti, cada encuentro era una fuente inagotable de placer y vitalidad renovada.

Y hubiera seguido siéndolo por mucho tiempo de no haber llegado la terrible noticia desde África.

Durga había contraído el virus de HIV por contacto sanguíneo al atender a un niño portador herido.

Sin reponerse de la angustia, Savir decidió el traslado inmediato de la prima a Delhi y dedicó sus horas libres a su cuidado y atención.

Más adelante esto significaría un giro radical en su carrera, pues se dedicaría a la investigación, dirigiendo todo su empeño a lograr una cura a la enfermedad que atacaba a su amada Durga.
Cuando falleció su madre decidió vender el negocio y Durga se convirtió en el centro de su vida, que solo alternaba con los estudios y una afanosa búsqueda de respuestas en un laboratorio básico que montó en la casa con el dinero de la venta de la tienda.

Sus horas de trabajo con escasos resultados fueron engrosando informes que con prolijidad guardaba en voluminosos archivos.

Al obtener su titulo en medicina clínica había acumulado tanta experiencia como investigador que la idea de ejercer como médico en Delhi a costa de abandonar su laboratorio lo ponía en una disyuntiva difícil de resolver.

Fue entonces que oyó hablar de Naveen Dopra, el médico espiritualista que daba que hablar en USA con su revolucionario concepto de medicina cuántica y cuando vino a Delhi a dar una conferencia fue a verlo y le pidió una entrevista personal.

Ese día Savir cerraba las puertas a una vieja realidad para entrar en un nuevo paradigma que signaría su carrera y su vida personal.

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3 comentarios:

  1. Lils, vengo a visitarte en esta casa porque siempre he valorado tus escritos mas allá de coincidir o no.

    Esta serie me ha resultado muy interesante é instructiva. Tendré que probar algunas cosas...

    La verdad que no creo en el fracaso como dice ese anómimo. Si uno puede hacer lo que le gusta y poner su nombre en ello ya es exitoso.

    Nos seguimos leyendo

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  2. buena historia. parece real. es?

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  3. Cla!!!! me hiciste el mejor elogio que puede esperar alguien que intenta escribir ficción!!! Si la historia parece real, es que el objetivo está logrado. Gracias y gracias.

    Pepeluí...el anónimo...¿que anónimo? Los anónimos tienen menos entidad que los fantasmas. :-)))

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Gracias