18/7/09

Desayuno americano 3

Mar del Plata, Enero del 2009

El Provincial lucía en el atardecer marplatense con el exterior iluminado.

Los potentes spots destacaban los arcos de los ventanales y en el interior las alfombras persas estaban renovadas y las lujosas arañas encendidas a pleno.

Verónica había llegado a duras penas a conseguir las credenciales y estaba llegando al congreso puntualmente de milagro. Había desplegado su arte de seducción ante el encargado de prensa para conseguir rápidamente las credenciales que habilitaban a los periodistas a presenciar el evento, a cambio de una promesa vaga de futuro encuentro.

Estaba acostumbrada a esas reglas y las jugaba sabiendo que en última instancia ella decidiría si retribuir o no el favor. Deja vu de otros tiempos en Pueblo Chato, donde se había enterado que ser mujer podía transformarse en una chance de conseguir lo que se propusiera.

Caminaba sobre el brillo del restaurado piso de roble de Eslavonia y caldén gozando de los murales de Cesar Bustillo que dominan toda la planta baja.

Subía por una de las dos imponentes escaleras laterales que conducen a los salones de congresos y convenciones cuando se cruzó con el Dr. Rajnesh que bajaba a toda carrera con gesto de preocupación. No era buen momento para pedirle que firmara el libro que acababa de comprar en El Atril, tal vez más tarde.
Savir Rajnesh tomo el primer taxi de la fila estacionada en el Boulevard marítimo y le ordenó ir rápidamente al Costa Galana. Al llegar al salón de convenciones había notado que se olvidó la notebook en la habitación de su hotel y la necesitaba para consultar algunos puntos clave de su conferencia.

Lo fastidiaban las improvisaciones y los contratiempos a último momento, por lo que al principio atribuyó a su nerviosismo el hecho de no encontrar la notebook donde la había dejado, pero luego de revisar íntegramente la habitación, comprendió que no estaba. Se la habían robado.

El tiempo se agotaba y no quiso extender la discusión con el conserje, que negaba toda posibilidad de que alguien hubiera podido ingresar en la habitación a robarse una notebook, el prestigio del hotel estaba en juego y todo eso. Más tarde exigiría una investigación, ahora tenía que volver al Provincial y dar la conferencia aún sin el ayuda memoria que guardaba en un archivo.

Verónica estiró la cabeza sobre la multitud de periodistas para ver el ingreso de Savir a la sala, su gesto no había variado, es más, le pareció que se había intensificado.

Esperó impacientemente el turno de la conferencia de Savir, aguantando media docena de discursos de inauguración a cargo de funcionarios provinciales y empresarios de la industria farmacéutica para quienes el evento era una oportunidad de publicitarse y seguir haciendo buenos negocios.
Cuando Savir empezó a hablar ella encendió el grabador y le indicó a Nicolás que llegaba el momento más importante y que registrara con la cámara desde todos los ángulos posibles, sobre todo que tomara registro de las caras de todos los presentes cuando el Dr. Rajnesh hiciera el anuncio.

La charla finalizó sin que sucediera nada de lo que ella esperaba. La exposición del Dr. Rajnesh había girado en torno a tópicos generales. Nada sobre su investigación. ¿Había evitado deliberadamente informar sobre los avances de su investigación en la cura del SIDA? La información existía y ella lo sabía de muy buena fuente.

Algo estaba fuera de control allí. Algo extraño estaba sucediendo. No le hacía falta hilar demasiado fino para comprender que alguna razón de peso obligaba al Dr. Rajnesh a posponer su impactante anuncio.

Esto estaba sucediendo ante sus ojos y no pensaba quedarse sin averiguar la verdad.

Despidió a Nicolás con la orden de revelar las fotografías y se dispuso a planificar una estrategia para entrevistar en secreto al Dr. Rajnesh.

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2 comentarios:

  1. mmm!! ya es un bajón que te cualquier cosa, pero tu mundillo en tu computadora... uf. muy bueno.

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  2. Mi mundillo es bastante paralelo te diré...jejeje y eso me salva del estres. Besos

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Gracias