7/7/09

Desayuno americano

INTRODUCCIÓN

Mar del Plata.
Enero 2009

El doctor Savir Rajnesh dejó las valijas a cargo del recepcionista de librea del hotel Costa Galana y se dirigió al ascensor. Había llegado desde Ezeiza en el micro de Tienda León al no haber vuelos directos a Mar del Plata por deficiencias en el radar de Aeroparque.

Nacido en la India y viviendo actualmente en California, la suma de inconvenientes con que se había encontrado en este país exótico lo inducía a preguntarse cómo y por qué un país tan vasto y potencialmente rico tendría esos problemas estructurales. Por otra parte, no era el único que se hacia esa pregunta.

Desde la ventana de su habitación pudo apreciar el mar grisáceo y la playa que en día lluvioso estaba apenas manchada por el colorido de las sombrillas de algunos turistas.

Después de darse un baño cambió la camisa sport a cuadros y el jean oscuro por una camisa blanca de mangas cortas de corte amplio, pantalón de vestir y saco sport. En unas dos horas tendría que estar en el acto inaugural del Congreso Mundial de medicina al que concurrían grandes eminencias especializadas en SIDA.

Calculó que tendría tiempo de tomar una merienda ligera, salir a estirar las piernas y tomar aire a la costa y también apreciar a las bellezas autóctonas de las cuales tanto había oído comentar en todo el mundo. Mujeres, claro.
Las cosas se habían dado muy vertiginosamente para Savir en los últimos meses y el hecho de estar aquí se debía a una serie de sucesos no previstos que sin embargo no consideraba casuales. Sus últimas investigaciones lo habían llevado a un resultado impactante y esto los había tomado desprevenidos, tanto a Dopra como a él mismo.

El Dr. Dopra, su socio, había movido influencias para que pudiera estar presente en este Congreso y a pesar de los apuros e improvisaciones a que se había expuesto, estaba feliz. Amaba este tipo de desafíos.

Dos minutos después que Savir subiera a su habitación, Verónica Lamas y el fotógrafo que la acompañaba hacían su ingreso en el hotel Costa Galana.

El viaje en el Fiat Siena por la ruta 2 había sido una tortura, como siempre en el recambio de quincena. El tránsito desde y hacia Buenos Aires era tan lento como peligroso por los conductores que circulaban por la banquina para adelantarse. Y el aire acondicionado no funcionaba.

- ¿A quien se le ocurre organizar un Congreso Mundial a fines de Enero, me querés decir? - repitió durante todo el viaje Nicolás Pierri, el chofer y fotógrafo mientras puteaba a los que arriesgaban su vida por llegar una hora antes.
Tenía tiempo de darse una ducha rápida y cambiarse de ropa, tal vez tomar un café a las apuradas. En menos de una hora tendrían que presentarse en el Hotel Provincial para gestionar las credenciales que, como de costumbre, no habían llegado a tiempo a la editorial. También aprovecharía para apreciar las remodelaciones del emblemático edificio marplatense que de ahora en más funcionaría como Centro de congresos y convenciones.

A Verónica le había costado bastante convencer a su socia en la revista para ser ella quien cubriera el evento en lugar de Ernesto Gorriti, el experto en medicina tradicional, sin revelarle el verdadero motivo de su interés, pero finalmente lo había logrado, allí estaba. En realidad se sentía un poco superada por las circunstancias, pero no estaba en su carácter esquivar el bulto ante un desafío profesional, por lo que salió para Mardel entusiasmada y con cosquillas en el estómago, especialmente por la posibilidad de estar frente a frente con aquel casi desconocido Dr. Rajnesh, quien era discípulo y socio de su médico-gurú favorito, el Dr. Naveen Dopra.

Había oído a las chicas de la redacción comentar que personalmente estaba mucho más bueno que en las fotos, aunque su interés en él no era de tipo romántico.

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2 comentarios:

  1. ¡Helouuuuu! Toy' perando la segunda parte, che.

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  2. Aleluyaaaa!! jaja tengo un lector!!! bueno, ahí va la segunda entonces! jaja
    besos

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Gracias