1/8/09

Desayuno americano.18

Thank you India

Como todas las mañanas, Verónica se estiró a lo largo y ancho en su gran cama de célibe en rebeldía. Al principio le sorprendió constatar que no estaba sola, luego lentamente fue recuperando las imágenes del día anterior.

Savir dormía plácidamente dándole la espalda y aunque ya era cerca del mediodía, se acomodó siguiendo la forma del viril cuerpo desnudo con la confianza y la dicha que solo se siente al despertar al lado del ser amado.

Repasó mentalmente los detalles de los sucesos del día anterior.

Las chicas de la revista habían estado fabulosas convirtiendo el reducido salón de conferencias de la editorial en estudio apto para la transmisión vía satélite de la conferencia de prensa que había visto todo el mundo. Savir había estado maravilloso. Había respondido todas las preguntas y Naveen Dopra lo había apoyado en todo desde su despacho en Los Ángeles. Todo había salido perfecto. Ahora los que corrían por la posesión de la novedad no tenían nada que hacer. El remedio que curaba el SIDA estaría pronto en el mercado a un costo mínimo y se harían entregas masivas gratuitas en los países pobres donde la enfermedad era un flagelo, en eso estaban comprometidos el Dr. Dopra y su fundación.
Lo más bizarro de la jornada había estado a cargo de la Colo, que llegó de Mar del Plata cuando promediaba la conferencia y al enterarse de que se trataba, se tiró encima de Savir en una efusiva demostración de agradecimiento. Tan emotivo fue que hasta Raquel se unió al abrazo colectivo, dejando de lado su timidez pueblerina.

La alegría de la Colo era la mejor recompensa para Verónica, y por si todo esto fuera poco, buscando la cura para su amiga había encontrado el amor.

Y cuando los flashes y las cámaras se apagaron, Verónica Lamas y Savir Rajnesh buscaron la intimidad del departamento de Vero para quedar solos frente a frente.

Allí Savir se olvidó de que mañana su nombre estaría en todos los titulares del mundo y fue un hombre enamorado, recorriendo extasiado cada palmo del cuerpo desnudo de la mujer que nunca había soñado
encontrar, y Verónica, la chica difícil de Pueblo Chato, la mujer que había hecho gozar a tantos hombres sin entregarse, hacía el amor por primera vez.

Y en una noche en que no hubo lugar para el descanso, ambos agradecieron al universo honrando cada paso dado en ese camino que los llevó a encontrarse.

Agradecieron aún las luchas y los desencuentros, las pérdidas dolorosas, todas las elecciones que aún pareciendo equivocadas, los habían conducido hasta este punto.

Savir se movía como despertando y Verónica se apretó a su espalda buscando prolongar el abrazo.

- Es tu turno- dijo Savir en un inglés con las erres marcadas que a Verónica la volvía loca.

- Me encanta empezar el día oyendo hablar indian-english- dijo Vero en un susurro- ¿Mi turno…?

- Si, la última vez yo preparé el desayuno. Es tu turno. Pero antes tenemos que saludar al sol.

- OK- dijo Vero- Si te gusta el indian-english bancate el saludo al sol- dijo en español para que él no entendiera.

- Namasté-agregó.

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