26/8/09

El candidato. Parte 2

Privado
Antes de cerrar el despacho le pidió un vaso de agua a su secretaria para bajar la pastilla. Recordó que la última vez algo había fallado igual y tomó otra por las dudas. No quería hacer más papelones.
Dejó el auto a tres cuadras y caminó mirando para todos lados. El farolito rojo se distinguía a lo lejos y por suerte no se cruzó con ningún vecino del pueblo. Un patrullero que hacía la ronda nocturna aminoró la velocidad y cuando lo reconocieron los dos agentes lo saludaron con una inclinación de cabezas y siguieron su camino.
Una vez adentro respiró aliviado y pidió al barman lo de siempre. El barman hizo un gesto al hombre que custodiaba la escalera y de inmediato bajaron las chicas. Una rubiecita famélica y una portorriqueña de pechos generosos lo escoltaron escaleras arriba. El las conducía apoyando sus dos manos en las nalgas de ambas.
No habían pasado 15 minutos cuando la rubiecita con cara de anoréxica salió del cuarto con el terror pintado en su descolorido rostro.
- Creo que el viejo palmó.- dijo y se hundió en un llanto histérico.

El espectáculo que encontraron quienes ingresaron primero a la pieza era impresionante. La portorriqueña había quedado debajo del hombre desnudo y no hacía más que gritar sin lograr zafarse del peso muerto.
-¡Viejo de mierda! ¿Y ahora que hacemos?.- maldijo la madama cuando le informaron del hecho trágico.
-Llamemos al hijo, que él lo resuelva.- Sugirió el hombre que custodiaba la escalera.

A la mañana siguiente la población de Cinco esquinas se enteró por el único diario regional que el intendente había muerto de un paro cardiorrespiratorio cuando manejaba su auto de regreso a casa.

Así fue como Rodolfo Carreño, hijo primogénito del difunto, con la aprobación de la totalidad de los ediles del consejo deliberante se convirtió en el nuevo intendente de la localidad.

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1 comentario:

  1. Me encanto tu relato. ya te agregue a mi lista en el blog.

    Gracias.

    Don Gato.

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Gracias