28/8/09

El candidato. Parte 4

Ambiciones
El sonido del timbre interrumpió la sobremesa familiar en el lujoso chalet del barrio residencial de Cinco esquinas.
-No estoy para nadie, Matilde.- dijo el dueño de casa a la mucama. -Pilar y Tadeo, un besito y a la camita ya, a la cuenta de tres…
-Vamos mis amores, ya es tarde.- dijo la joven mamá alzando en sus brazos al más pequeño.
-Señor, hay un señor que insiste con que es urgente. Me dijo que está relacionado con la muerte de…
-Está bien, Matilde, hacelo pasar a mi escritorio ¿viene solo?
- Si señor.
- Buenas noches. Bastante inoportuna la visita a mi casa y a esta hora, viejo, estamos violando los códigos, me parece. ¿Qué pasó?
- Vengo de parte de Rosita. Dice que el Ruso quiere una compensación por las dos pibas que tuvimos que…sacrificar para guardar el secreto.
- ¡El Ruso! ¡Pero mirá vos! ¿Y de cuanto estamos hablando?
- No es plata. Dice que están teniendo problemas para traer mercadería fresca de afuera, que está revuelto el avispero por la vieja esa que anda buscando a la piba y por la…
- Está bien, no me des tantos detalles, por favor. ¿Y que es lo que quiere?
- Mercadería de la zona…usted me entiende…con poco riesgo y menor costo.
- Está bien, veré que puedo hacer, pero decile que me de un tiempito.
- Entendido, señor. Estamos en contacto. Buenas noches.

- Andá a la puta que te parió. Vos, la Rosita y el Ruso. Ya van a ver quien talla más a partir de ahora. Yo no soy un pelotudo como el viejo, que se conformaba con que le dejaran la puerta abierta para la partusa semanal…viejo boludo, este es un negocio grande, guita grande hay acá…mirá que ir a morirse cogiendo y arriba de la negra sucia esa…

-Mi amor…¿Qué hacés acá todavía? Vamos arriba, dale…dejá las preocupaciones del trabajo para mañana…¿si?
-Tenés razón, princesita mía. –dijo Rodolfo Carreño, flamante intendente y hombre de grandes ambiciones, besando tiernamente a su esposa.

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