7/8/09

El cerebro que Ud. trata de contactar se encuentra temporalmente desconectado

Conozco los síntomas. Empiezo por recordar que estoy ocupando una biología que no me pertenece. Entonces sé que se que cientos de neuronas recién nacidas están creando nuevas sinapsis en mi cerebro. El cableado interno se está reconfigurando, nuevas vías en el gran mapa de autopistas infinitas. Por un lado, estoy más cerca de completar mi misión, y por el otro, la brecha con los otros humanos se hace más profunda.

El mundo conocido empieza a oler a vetusto, en algunos casos el olor nauseabundo es intolerable. Las voces y las palabras tienen el efecto de pequeños alfileres envenenados clavados a repetición.

Letalmente aburridas.

Infinitamente previsibles.

Absolutamente chatas.

Insoportablemente monótonas.

Empiezo a encontrar excusas para hacer rodeos evitando el contacto directo con esos que me resultan cada día un poco más extraños. Esos personajes con los cuales fallan todos mis sistemas de comunicación. Sus sonidos inarmónicos y sus gestos me obligan a elegir el ostracismo. El aislamiento se presenta como la única opción de supervivencia.

Eludo el ascensor por temor a encontrarme con Teresa, la ancianita del segundo piso, y que me relate por vigésima vez como fue que su marido enfermó de Alzheimer y murió. Giro en redondo por la cuadra deseando que el verdulero quede súbitamente mudo mientras dure mi obligada visita a su reducido cubículo. Estoy cansada de fingir que me hacen gracia sus chistes tontos. En estas instancias de mi viaje no puedo mostrarme descortés, cualquier gesto contrario a sus parámetros de cortesía me pondría en evidencia.

Encuentro un folleto que promociona la compra virtual en un supermercado y respiro aliviada. Bendita internet. Al menos aquí puedo fingir un jajaja mientras despliego mi boca en un bostezo gigante o miro pasar por la ventana una nube cargada de partículas rojiblancas. Aquí los seres humanos se encienden y apagan según mi soberana voluntad. Puedo activar y desactivar frases hechas, lugares comunes y bromas sin comicidad.


En el ciberespacio todos hacen y dicen las mismas cosas pero por escrito. Noticias repetidas, conclusiones que ya existían hace milenios. Sexo, vida, muerte, religiones, política, dioses, moral y justicia. En esta aldea global todo se está volviendo viejo en menos de dos minutos mientras se inicia el formateo de mi viejo cerebro que entró en un área fuera de cobertura.

Yo sabía que venir a este planeta iba a ser una dura experiencia.

2 comentarios:

  1. qué bueno lils! me encantó. conozco ese.. desacople?, no sé cómo llamarlo.
    salutti!

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  2. Bueno, jaja a mí me pasa cada vez más seguido y por tiempos más prolongados. Internet es una maravillosa herramienta en esos momentos. Besoooooooo

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Gracias