30/8/09

El candidato. Parte 7

El día 10 de diciembre del año 2011 amaneció presagiando un calor sofocante en la ciudad de las diagonales. La mujer caminó hacia la plaza con el periódico recién comprado arrollado bajo el brazo. Buscó un banco con sombra y abrió el diario en la hoja de los clasificados. Sabía que no iba a ser fácil encontrar un trabajo en sus condiciones. Aún era joven aunque un peso invisible había vencido sus cervicales y en sus facciones todavía bellas había cientos de huellas perceptibles de golpes literales y de los otros.

Anotó algunas direcciones y recién después de cerrar el diario reparó en la foto del hombre que hoy mismo asumiría como gobernador de la provincia.

Un temblor repentino estremeció su columna por el recuerdo que volvió a hacer brillar en sus ojos ese hilo cristalino de rebeldía que los años le habían apagado pero nunca quitado del todo.
Eliana recorrió mentalmente el camino que este hombre hoy maduro y en pleno ejercicio de su poder le había señalado. El había sido como un dios que dispuso de su futuro sin la más mínima compasión. Mas de diez años había recorrido el país de sur a norte sin ver un solo paisaje. Más de diez años había sido propiedad, al igual que cientos de chicas, de una organización que las obligaba a prostituírse y de la cual eran esclavas. Más de diez años de consumo obligado de drogas, abusos de todo tipo y mala alimentación habían hecho que en la plenitud de su edad fuera descartable para el negocio y la dejaran abandonada a su suerte cerca de Buenos Aires. Era una ironía del destino estar hoy donde ella había soñado estar hacía diez años para escapar del maltrato y tener enfrente una foto del hombre que le había dado el tiro de gracia a sus ilusiones.
"El Dr. Rodolfo Carreño hoy asume como gobernador de la provincia siendo uno de los más firmes candidatos para alcanzar la presidencia dentro de cuatro años" decía la nota.

Eliana miró dentro de su bolso para confirmar que estuviera allí el único objeto que sus captores le habían dado para que enfrente la vida en libertad. Acarició el pequeño revólver que ni siquiera sabía usar y un odio como pocas veces había sentido la estremeció entera.

Se instaló cerca del palco donde miles de festivos partidarios agitaban banderas y cantaban sus consignas. La vigilancia formaba cercos que de alguna manera lograría burlar. Era conciente de lo que iba a hacer y sus consecuencias. Un último y sublime acto de justicia que la devolvería al infierno de la esclavitud, esta vez en una cárcel. Pero su libertad no tenía razón de ser mientras cerdos como este pudieran seguir haciendo de las suyas con total impunidad y disponiendo de la vida de miles de chicas. Esclavas en pleno siglo XXI ante la vista indiferente y cómplice de cientos de miles de clientes que conociendo la situación compraban sus servicios. Cerdos. Hijos de puta.
Cuando por fin tuvo a pocos metros de distancia al flamante gobernador Carreño, lo llamó por el apodo que solo conocían los de la organización.
El hombre giró la cabeza, sorprendido. El odio en la mirada de la mujer que apenas recordaba lo dejó paralizado y no alcanzó a ver cuando sacaba de su bolsillo el arma.

Eliana sintió que una mano le sujetaba el brazo con fuerza y trató de resistirse al tiempo que oyó una voz familiar
- ¿Qué hacés? ¿Eliana, sos vos? No te puedo creer, que casualidad encontrarte acá.
El ex agente Rossi, Marcelito Rossi, su enamorado de la primaria, el único ser que en toda su vida le había dado muestras de un amor incondicional y puro, estaba sosteniéndole el brazo y mirándola con devoción, como siempre lo había hecho.
El flamante gobernador había empezado su discurso, la gente celebraba y aplaudía.
Mientras tanto Eliana, abrazada a su ángel guardián en medio del bullicio, podía volver a llorar y reírse al mismo tiempo después de muchos años.

Y desde algún rincón de su memoria rescataba la esperanza de una vida en libertad.

Fin



 Esta historia ficcionada tiene como fondo una realidad que no deberíamos desconocer. Quise hacer este humilde homenaje como aporte a la causa de Susana Trimarco madre de Marita Verón cuyo caso se ha convertido en emblemático. Después de seis años, la joven secuestrada por una organización de trata de personas aún no ha aparecido.

2 comentarios:

  1. Es terrible, pero tenés una forma de escribir que atrapa.

    Y en medio del despelote y el instinto asesino justiciero, el primer amor, el infantil, el impoluto, devuelve la mente más estropeada por la vida a una instancia de inocencia maravillosa.

    Lo se...me ha pasado.

    Besos

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  2. Eso suelen decirme, si, en mi otro blog de Clarín que es más concurrido que este, Relato.

    En todo momento y en cualquier circunstancia es posible recuperar la inocencia, doy fe. :-)
    Gracias.

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Gracias