21/9/09

Quilombo en el zoo chino (Fábula en tres actos) 3

La situación desbordó al desmesurado dragón que traía como karma el no conocer las artes de la diplomacia y lanzó algunas llamaradas que no llegaron a mayores. En verdad los que se sintieron un poquito chamuscados no conocían al dragón-dragón en modo ON.

El quilombo ya estaba desatado cuando apareció el tigre con su imponente presencia y sentenció en tono grave:
-Esto de llevar a estado público las contiendas privadas me parece inadmisible. Animales grandes, che, resuelvan las diputas personales como adultos en vez de andar haciendo pendejadas.- y desapareció en la jungla, dejando constancia de su doctrina de vida.
El perro que lo observaba atentamente subido a una roca, se reía sarcásticamente.
- ¡Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago! - decía el perro y una gallinita con aires de superada concluyó:
-Acá se habla mucho de reglamentos, pero no veo autoridad competente para aplicarlos.
-¡Es envidia, es envidia!.- gritaba histérica la ratita, mientras trataba de subirse al lomo del dragón para ver como era eso de salir de los túneles subterráneos y conocer el cielo.
-¡Error, error – dijo el búfalo-, el pecado capital del dragón no es la envidia, sino la soberbia!
- ¡Hay que vivir y dejar vivir!.- chillaba la mona desde lo alto de una palmera mientras le arrojaba un coco en la cabeza al perro.- ¡A divertirse!
- ¡Hay que vivir y dejar vivir! ¡A divertirse!.- repetía a coro el resto de la monada mientras se subían a los árboles para espiar mejor la vida ajena y tirar cocazos a quienes no seguían sus consignas de boludos alegres.

Entonces llegó el sapo. Si, el sapo, que no pertenecía al zoo porque venía de otra fábula y como era sapo de otro pozo quedó afuera de la rueda astrológica china. Un sapo por el cual la autora siente una indisimulada predilección.
El maestro sapo leyó en voz alta y para todos los animales un párrafo de El principito :

„-Te juzgarás a ti mismo -le respondió el rey-. Es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio.
-Yo puedo juzgarme a mí mismo en cualquier parte y no tengo necesidad de vivir aquí.“


-¡Eso es, eso es! - dijo el dragón, que también sentía un gran respeto por los sapos- porque comprendió que de todo lo sucedido podía extraerse una moraleja.
Y haciendo honor a su desapego, remontó vuelo y se fue a pasear por la galaxia buscando un lugar solitario donde juzgarse bien a sí mismo y renacer como el Ave Fénix.

(N.A -El problema del dragón, es que nunca deja de hacer cagadas porque está cebado sabiendo que es inmortal y en cada renacimiento se olvida de sus lecciones anteriores-.)

Epílogo

En el zoo chino las cosas siguieron igual porque como dijo el Rey lo más difícil es juzgarse bien a si mismo y muy pronto se olvidaron de aquel dragón inconformista y cuestionador que pasó una corta temporada con ellos.
Después de todo el dragón es el único animal mitológico del zoo chino, es decir no existe en la realidad terrenal, apenas si aterriza de vez en cuando para partir raudamente dejando un rastro brillante y una sensación de incredulidad en los simples mortales.

Fin

4 comentarios:

  1. Anónimo17:02

    Y la fábula cerró un círculo para abrir otro en una nueva dimensión.
    "Usea" la vida misma, qué se yo...

    Gallegoland

    PD: Se me cerraban el navegador, qué tarde joder!! :-)

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  2. Galle, yo tengo la costumbre, no se si es "buena o mala" (en realidad no me interesa demasiado la cuestión moral) (risas)de transformar toda experiencia en una excusa para crear algo en complicidad con mi teclado.
    Aquí, en mi templo personal y de esa manera exorciso todos los fantasmas de mi pasado, abro y cierro ciclos. Cualidad de dragón? may be...or may be not. De todo esto lo único REAL es que soy inmortal.

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  3. Very good, my friend, very good!!!.
    (Aduladora pseudoyanqui que aparece y desaparece)Aunque te olvidaste de varios animales...jaja
    Ojo con eso de la inmortalidad porque en el ciclo de las reencarnaciones, el llegar a dragón es la última, no hay más.

    Besotes de otra dragón

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  4. Monique, es que el chino ma daba pa doce nomás!
    No hay mas? jejeje mejor!
    Besos!

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Gracias