12/9/09

Toda mi fortuna y frases hechas.10

6 de septiembre de 2009

La vida se puso seria.

Tal vez porque no tuve mejor idea que enfrentar al diputado mientras almorzábamos ayer en un reservado del restó de Puerto Madero. Creo que fue el vino reserva cosecha no se cuántos envasado en origen y estacionado en cubas de roble que me hizo hablar más de la cuenta. No es cierto. Lo único que hice fue acelerar los tiempos. La verdad tarde o temprano se sabría.
La vida se puso seria porque es seria. Una bosta seria. Sería una broma macabra si no fuera que es un cliché tan gastado.
Imbécil de mí. Pendeja naive, nena de mamá, tilinga, boluda.
Mirá que a los 26 años creer en un golpe de suerte digitado por la varita de un hada madrina es cosa de pelotuda. Y yo me lo había creído.
El golpe de suerte no era más que un plan cuidadosamente armado y la varita la llevaba una mano humana. La mano de Fran.
Y también otras. Manos que decidían sobre el destino de los demás y que no temblaron a la hora de decidir el mío.

Nuestro encuentro en el Congreso no había sido casual, ni su interés en mí, ni siquiera ese trabajo en la sala de periodistas había sido por mi aptitud para el puesto. Pero no puedo responsabilizarlo solo a él: no es el único que decidió torcer el curso natural de las cosas con mentiras o decisiones unilaterales. Hubo muchos actores que se sumaron a una cadena de complicidades para que termine a los 26 años sin saber quien soy.
Y lo peor de todo es que no se hasta cuando habría seguido la farsa, si no fuera porque ayer, almorzando en el restó de Puerto Madero, vinito reserva de por medio, lo empujé al diputado – y a mí misma – al borde de la nada.

- ¿Cómo va la novela?.- me preguntó
Me debatí unos segundos entre la mentira piadosa y la honestidad brutal y me incliné por la segunda.
-Mal. Va muy mal, porque yo estoy muy mal- le dije.- Y a partir de allí como si se hubiera desbordado una compuerta, le dije lo que me pasaba con él sin ahorrar detalles y cerré con un alegato extremista en un tono dramático que me desconocía:
- Yo no puedo seguir así, perdoname, pero tu explicación de ayer no me aclaró nada, y así no puedo seguir. No puedo seguir en tu casa, no puedo seguir con la novela, y eso significa que vuelvo a fojas cero y me dedico a olvidarme de todo, bien lejos de vos.
Por supuesto que yo sabía que a toda acción corresponde una reacción.
Pero su reacción superó toda expectativa y el drama disparó para el lado menos pensado. Que digo menos pensado, disparó para lo inimaginable.
Fran se puso serio. Incómodo.
Salimos del restó en silencio y cuando subimos al auto se derrumbó. Agachó la cabeza frotándose los ojos. Era tan inesperado verlo así que me dio ternura, pero cuando empezó a hablar se oscureció la vida.
-Está bien.- me dijo tras un largo suspiro.- Supongo que me lo busqué, la mentira tiene patas cortas. Te mentí o mejor dicho te oculté cosas, pero nunca, nunca, jamás fingí en mis sentimientos.
Si hay algo que me enfurece es la palabra “mentira” y oírla de su boca era insoportable, pero a la vez no podía ignorar los ojos húmedos y la tristeza sincera en su voz.
- ¿Qué me ocultaste? ¿En que me mentiste? Por favor, necesito que me lo digas todo, ya.- no se si exactamente dije eso, porque estaba sacada.
- No puedo decirte todo ya. Es necesario que antes hables con tus…padres.

Por la forma en que dijo “padres” no fue necesario. De golpe me quedó claro. Porque lo intuía. Lo intuí siempre. Detalles nimios, huecos en la historia, olvidos sospechosos y sobre todo esa sensación de ser sapo de otro pozo dentro de mi familia.
- Ya lo sé.- le dije con una seguridad que no tenía.- ya sé que soy adoptada. ¿Pero vos que tenés que ver en todo est…? Y me empezaron a caer las otras fichas. Fichas pesadas.
La vida se puso seria ahí, en ese punto. Seria, dura, fría, odiosa. Me cayeron aludes de nieve encima, de barro, de lava volcánica. Sentí pánico, dolor, bronca. Quería saber. No quería saber. Me tapé los oídos. Bajé del auto y corrí.

Me alcanzó a la cuadra y me agarró del brazo.
Yo lloraba sin vergüenza a las dos de la tarde y con los oídos tapados.

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7 comentarios:

  1. Anónimo15:33

    Te odio. :-)
    Otra vez lo has hecho: volantazo, giro radical y sacudida violenta.

    Me he quedado en shock. No te hablo, ¡hala!.

    Eres buena escribiendo (técnica), pero eres mejor imaginado historias y construyendolas; ese punto es donde muchos fallan...

    No te doy besos; "m'enfadao"

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  2. Anónimo15:34

    ¡Ah! que era yo... Gallego-land.
    Qué cabeza... jejejeje

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  3. jajaja no hacia falta la aclaración. ¡Como si no fuera a descubrir quien estaba detrás del ¡hala! y el "m'enfadao! ! jaja

    Los giros inesperados son la leche, y más después de haberme habituado al estilo LOST. Gracias amiga generosa!
    Mañana capítulo doble de la finale de la season one.

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  4. Querida Lils soy Reynaldo Olivetti y celebro el hallazgo de este texto el que me comprometo a seguir en detalle. Me gusta su casa (cuanto paga de expensas?). Ya mismo la estoy incorporando a los sitios recomendados. Un beso y felicitaciones.

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  5. Helouuuu vecino Reynaldo, helouuuu!

    Se asombrará si le digo que en esta propiedad no solo no pago expensas sino que puedo colgar carteles de propaganda? jaja además de decorarla a gusto y piacere!
    Un gustazo tenerlo por acá, y me alegra que le haya gustado esta comedia. Besos!

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  6. Anónimo11:41

    bueno ehhh... muy bueno ..

    Arriero

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  7. ohhhh... notelopuedocreerrrrrrrr.... eso sí que es un cambio de planes...
    excelente nena! (y gracias por el abracadabra... creo que voy mejorando) salutisssss!!

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Gracias