26/12/09

Proyecto Sun Cap. 8

Viene de acá


Jin leía el diario, sin dejar de prestar atención a las señales de los aparatos conectados a los dos pacientes que tenía a cargo. El hombre había dado muestras de una ligera recuperación por la tarde, pero sus compañeros más experimentados opinaban que era muy probable que esa fuera la señal de que estaba por irse. Miró una vez más a la chica que yacía con su cuello ortopédico sobre la cama, ella no se iba a recuperar, el daño cerebral es irreversible, le habían dicho, solo la mantenían respirando artificialmente por decisión de los familiares.
 La chica parecía tener la misma lesión que la japonesa del accidente en Perú, el hombre, también muy joven, había tenido un accidente en la ruta y la esperanza de que sobreviva era mínima.
Jin tenía la minúscula radio que le habían dado en la Colonia oculta entre su ropa, la orden de Manek había sido clara.
- Cuando el hombre muera, tenés que estar ahí, y avisarnos inmediatamente por esta frecuencia.
- ¿Cómo cornos voy a saber cuándo se va a morir?
- Lo vas a saber, no te preocupes.
Lo cierto es que fue más fácil de lo que él mismo esperaba, tal parecía que esos 30 días de tratamiento mirando el sol habían abierto su “tercer ojo” y su intuición se había despertado de una manera que a veces lo asustaba. Ese día había cambiado el turno con una compañera justamente porque una corazonada le indicó que él tenía que estar ahí.
Cuando el hombre extendió penosamente su brazo, Jin supo que el momento había llegado, y no pudo evitar un gesto de compasión. Antes de tomar el aparato de radio y apretar el botón para comunicarse con Manek, tomó la mano del ser moribundo y la acarició suavemente, deseándole con toda sinceridad un buen tránsito hacia el otro lado.
Entonces todo se precipitó. Dos pares de enfermeros entraron con sendas camillas, cargaron al paciente moribundo y a la chica y sin que nadie los interceptara los subieron al ascensor.
Mientras ascendían se empezó a escuchar cada vez más cercano, el ruido de un helicóptero.
Ya en la terraza del edificio, cargaron a toda velocidad los cuerpos a la enorme máquina.
Jin venía siguiéndolos a toda carrera, apenas si le habían dado tiempo de reaccionar, pero una fuerte intuición lo empujaba a apurarse, algo saldría mal, no sabía que era pero algo no estaba bien.
Cuando llegó a la puerta lateral del helicóptero, Kathia, con un revólver en la mano lo detuvo en seco.
- Lo lamento, chiquitín, vos no entrás en esta partida.
- ¡No! ¡No! ¡Por favor! ¡No me dejen acá! ¡No!
Jin se aferró al borde de la puerta tratando de impedir que se cerrara. Fue entonces que sintió el fuego en el muslo derecho y el dolor hizo que se soltara.
Kathia le había disparado sin dudar.
- ¡Hija de puta! ¡ Hija de puta! ¡No me dejen acá! ¡Tommy, Tommy, por favor, no!
Jin cayó al piso en el mismo momento en que el personal de seguridad de la clínica entraba disparando hacia el helicóptero, que ya estaba demasiado lejos como para que las balas lo alcancen.

Continuará

3 comentarios:

  1. Anónimo15:38

    Se llevan su alma para trasplantar... ¿a qué si?
    Ayyyyyyyyyyy, esta historia me está dando miedo Lils...
    :-)

    YO: GALLEGOLAND

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  2. Objeción che...¿Transplantan almas y están a los tiros?

    Algo más refinado joder!!!!

    Un interruptor temporal unidireccional o un campo de fuerza magnético instantáneo y reversible que lo encierre y le impida tocar el helicóptero
    no me jodas ¿eh?


    jajaja ¿estoy pretenciosa?

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  3. Galle, por ahí vamos, amiga, por ahí vamos. El Dr. Manek y su equipo transplantan almas, ese esa es su conribución al proyecto.

    Morganiten & Co, no se me anticipe, querida, no se me anticipe. La aparente "incongruencia" quedará aclarada en los capítulos subsiguientes. Ansiosas!
    Aparte ¿ quien dijo que era un arma convencional? jiji

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Gracias