24/10/10

Universos mentales ¡kikirikiiiiii! Es hora de despertar...

Dice Diego Rafecas, director de cine, autor entre otras películas de Un Buda :
"No creo en eso a lo que le llaman new age, ni en ninguna espiritualidad que sea una experiencia que salga, que esté totalmente fuera de la mente...
Pero sí tengo una certeza, una experiencia muy concreta,.. y no sé si tiene que ver con el gallo de madera, o con el cocodrilo de goma, pero sí les incumbe a ambos y a todos, incluso al elefante de vidrio:  Mente o Eternidad. Detener la mente, parar ese ruido incesante y elegir usar el pensamiento o perecer en su dominio y resignar el Ser a los confines de un descontrolado ego que transforma y amplifica todo en un padecer emocional...
 "Ahora, ya, acá" o "mente que piensa en lo que podría llegar a ser en un futuro cercano o lejano, o piensa lo que hicimos en un pasado también cercano o lejano"
 Simple... estamos tan cerca  de la iluminación que no la vemos. Es tan simple que un iluminado puede parecer hasta un verdadero tonto en la vida social, no podemos creer que sea así de sencillo,..
 ¿Cómo? Observando. Observando nuestros pensamientos. Desaparecen. La mente es como un ladrón, cuando uno lo mira, se queda quieto.., miren, obsérvense. Mente y tiempo van juntos, presencia y atemporalidad también.
 ¡Todas las terapias y las técnicas que revuelven la mente para intentar "curarla" están denrro de la mente!, no salen del pensar, y sin la práctica de la presencia, sin la experiencia de ese estar despierto, no puede haber cura posible.
Es como querer curar a un alcohólico con whisky: "No, ojo, ¡pero éste es del bueno...!". Ja!                                                     
 Toda la enfermedad de la humanidad está concentrada en el mal uso de la mente, y la dormida identificación totai con sus constantes caprichos.
La diferencia entre mente y conciencia lamentablemente es categórica, radical y extremista. Digo lamentablemente porque es un salto que da miedo. Miedo a ser el creador de nuestra vida.                                                     
 La física cuántica hoy ha cambiado el paradigma de la verdad científica, por lo tanto del consciente colectivo, por decirlo de alguna manera. Sin ahondar mucho, la ciencia está diciendo, gritando, que el átomo no tiene sustancia...que lo más pequeño que se ha encontrado dentro del núcleo del átomo, es una onda.,. que sólo cuando es observada se vuelve partícula... y esa partícula es diferente para cada uno de los observadores. Conclusión: el observador crea lo que ve, no hay Dios afuera, somos nosotros Dios , los creadores. Elegimos, creemos, creamos. 
Sólo quería expresar con esto que al parecer ciencia y religión volvieron ya a estar juntos como antes de Aristóteles, pasaron 2500 años. Un trozo muy pero muy pequeño de eternidad, y si el fin de la existencia es alcanzar nuestra máxima potencialidad, y descubrir y realizar esa divinidad que ya somos, que nos animó desde el comienzo, ese fin, de una vez por todas, es ahora.
Diego Rafecas, Gallo de tierra (Contame un cuento chino, del libro de Ludovica Squirru 2009)



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