17/12/10

El hoyo del conejo blanco

Hace un par de horas caminaba en medio de un caldo tórrido que se cocinaba entre una hornalla de asfalto y un sol impiadoso, buscando algún cajero automático en condiciones de vomitar una porción, mínima, del escaso efectivo circulante. Misión cumplida, me apuro a llegar antes de que las nubes que vienen arrasando desde el oeste caigan sobre la ropa que quedó tiesa de calor en los tenders del balcón. Lo logro, y me siento a mirar por el ventanal, a la derecha de mi pantalla, como cae la lluvia que no refresca pero alivia, con rayos y truenos. El clima está a tono con mi ciclotimia, me digo, la refleja, la exacerba, la exagera.

El casi final del año del tigre me sorprende low battery. El agua no me llega bien al tanque y por consecuencia lógica es casi imposible que las palabras bajen hasta los dedos que se apoyan en el teclado esperando un milagro. Nada. Ni el libro de Ludovica me entusiasma este diciembre.

Si un dragón enojado es desconcertante, un dragón low battery es tragedia mayor para sí mismo y para todo aquel que se acostumbró a parasitar a su lado. No te creen. Piensan que te pueden seguir tirando encima la salvación de la humanidad,  la ropa para planchar y la negociación con el proveedor del servicio que sea y que vas cumplir con todo con tu glamour habitual. No importa que te vean pegando papelitos engomados en el frente de la heladera para recordar lo que tenés que hacer dentro de dos horas. Lo tomarán como una de tus excentricidades y seguirán preguntando “que-vamos-a-comer”, eufemismo utilizado para que el “que-vas-a-cocinar” suene menos agresivo. No importa que los enfrentes con la mirada perdida y un hilo de baba en la comisura del labio. Un dragón agotado es un oxímoron, no existe, no cabe, no les entra en el mapa mental.

En fin, que cuando todavía le queda un mes y medio más de reinado, el tigre me dejó el cuero hecho jirones en su intento por desplazarnos, al menos una vez cada doce años del trono que es nuestro. Sorry, capaz que te diste el gusto, pero en el 2012- año del dragón de agua- viene la revancha.

Por ahora, lo único que me entusiasma del próximo año del conejo-gato-liebre que empieza el 3 de febrero, es la perspectiva de dejarme llevar por el conejo blanco al fondo del agujero. Allí están esperándome los nuevos sueños, en un viaje que es siempre hacia adentro, más y más profundamente hacia adentro. Hasta encontrarme.

Buen año para todos. 


11 comentarios:

  1. me encantóooooooooooo!!!!!!!!!!!
    la dragona estará agotada pero con el talento intacto.
    dicha y felicidad!!!

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  2. Talento, talento, talento...¡no viene! che fe. jaja. Y bue, quedarán los mil y un proyectos que tengo archivados en mis documentos hasta que las pilas se carguen. Necesitoooooooo descansaaaaaaaaar!!!
    Besoooooooo

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  3. penelope22:54

    (Así no vale... Da mas trabajo entrar en Blogspot que en el Pentágono!)
    Vecina, agarre a los dragoncitos y póngalos a laburar... Pregúnte nomás,le paso la receta!
    (Vió que tormenta? Por suerte refrescó.)
    No se haga mala sangre, al conejo lo cocinamos en guiso, y al gato lo hacemos pasar por liebre...
    Así y todo, suerte en todo lo que emprenda, feliz año, y "good show"!!!

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  4. Pero Penny,si la culpa no la tiene el chancho...es el tigre que me dejó low battery! Mala sangre no me hago, no me queda. :-)
    (Pero si es más fácil entrar acá que a clarín, será de dios)

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  5. ¿Cómo que no viene el talento? ¡Fué talento puro la descripción y el texto, amiga! :-)

    Tamos parecidas... yo ando por el subsuelo del agotamiento mental y físico. En fin...

    Besos guapa, y feliz todo... :-)

    PD: O sea, que nos esperamos al 2012 para ir con todo ¿no? ¡la pucha!

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  6. No tengo ánimo ni para levantar el ánimo, mirá. Pero igual te digo que este año voy a usar la página en blanco que tiene el libro de Ludo al final: escribe tu propia predicción. Es la mejor. :)
    Besugos en el subsuelo marino.

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  7. Anónimo23:54

    Amiga querida..celebro haber hecho la combinación de subte para venir, a pesar del calor.
    Hace unos días pensaba que me siento así..muy low battery...no es cansancio del trabajo, ni de la casa. me siento un poco hastiada. Y un poco anestesiada. Con ganas de cambiar cosas, pero no las cambio. Creo que me falla el burro de arranque. Si sabés un poquito de mecánica automotriz..se entenderá mejor.( jajaja) .
    Me encantó tu artículo, y el conejo está divino...
    Abrazo
    Humorup

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  8. ¡Subte! ¡Calor! Oh nooooooooooo, no me lo nombre que me agoto de solo pensarlo. El burro de arranque, si, es un viejo enemigo, también. Tuve un fitito que....bue, es una larga historia y cuando estoy low battery, ni ganas de contar historias me quedan.
    Besoooooooooooooooooo y happy new year!

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  9. Anónimo13:53

    El año del conejo por el momento me hizo renovar 4 aparatos en casa!!! Socorro!!! Pero igualmente me está dando satisfacciones como haber ido a Arg., encontrarme con gente querida... no sé me suena renovación! Qué hay para los gallitos(1969)? Es así como empezó para mi??? (Más bien fin año de tigre ppios del conejo :-) )

    Gov

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  10. Lauris, corazón, ando media perdida entre dimensiones, jaja!
    Y cuando encuentre el libro de Ludo que alguien tomó prestado y no devolvió, te cuento como les va a los gallitos.
    Pero el año del conejo apenas tiene dos días de vida, eh?
    Beso enorme

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  11. Anónimo15:50

    Entonces fue el final del otro año que arrasó con lo viejo y con mi bolsillo jajajjajaj!

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Gracias