1/5/09

Encantados


Bajé a la playa como de costumbre, evitando las ramas sobresalientes de los tamariscos que bordean el sendero entre los médanos.
Si no fuera por los surfistas, la playa estaría desierta en esta época del año.
En temporada alta el bosque energético se llena de gente que camina entre los árboles, divertida y ruidosa con sus cámaras fotográficas.
El juego de los escépticos consiste en lograr que una ramita horizontal se sostenga haciendo equilibrio sobre otra vertical clavada en el suelo arenoso. El ejercicio requiere concentración y calma. Una vez que lo logran, dicen de viva voz que eso se puede hacer en cualquier otro lugar o se emocionan profundamente y capturan el momento mágico con sus cámaras digitales.
Dicen algunos estudios científicos que este bosque tiene una energía especial. De hecho, los árboles se inclinan formando con sus copas una cúpula natural que techa un espacio oscuro a plena luz del día.
Más allá de lo que diga la ciencia, para mí es un lugar encantado.
La primera vez que lo visité vi pasar chispazos como luciérnagas minúsculas cerca de mis ojos y luego al mirar en detalle las fotos encontré muchísimos Orbs.
Ni bien ingresé al bosquecito sentí el silencio como en ningún otro lugar.
Un silencio donde el tono de voz normal suena estridente y desubicado como en una iglesia.
Por suerte en abril los visitantes se reducen y llegan los meditadores y contempladores a sumar silencio al silencio. Paz a la paz.
Cruzando el bosque, bajando entre las dunas se aparece en el mar, que también tiene una energía particular.
Extendí el pareo sobre la arena y me senté dejando a mano la canasta con el equipo de mate y las galletitas.
Observé unos minutos al surfista que con elegancia y persistencia aprovechaba las escasas y débiles olas.
Cuando me disponía a preparar el mate escuché que alguien se acercaba caminando. El sonido de unas pisadas en la arena se detecta claramente en esa playa.
Cuando el sonido indicaba que la persona debía pasar a mi lado por la izquierda, advertí que el dueño de las pisadas era invisible.
Lo único visible era la huella de un par de pies bastante grandes, masculinos, que se iban marcando en la arena, en dirección al agua.
Me levanté y seguí las huellas como hipnotizada. Las pisadas iban a un ritmo lento y al llegar a la arena húmeda, el hueco que dejaban los talones se llenaba de agua.
Cuando las huellas se metieron en el mar pude ver una estela como la que deja un cuerpo y el agua empezó a agitarse como si alguien estuviera nadando.


(continuará)

El cuadro de arriba a la derecha es una obra de
Claudia Medina Castro

9 comentarios:

  1. Fantastico. No conocía el termino "orbs". Se me puso la carne de pollo al ver la foto con esas luminicensias. Espero que no te tardes en la continuación.
    Besos, Lils.

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  2. Nunca viste fotos con orbs?
    Yo tengo montones, sobre todo de este lugar.
    No me tardo.
    Besitos

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  3. Tampoco yo conocía el término, aunque tengo muchos de esos en el cerebro. Al menos, eso dice Harpo.
    El relato está lindo, pero dele con la continuación, no sea cosa que se rompa el clima.
    Un kiss.

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  4. No me tardooooo

    (hombres ansiosos psss)

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  5. Sofi...y aún no se ha dicho todo.

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  6. Anónimo4:49

    Pues no se tarde ¿eh?.
    Ya es día 2 y sigo esperando. :-)

    Jajajaja... "maldito" continuará, es la palabra clave que da el pistoletazo para el "la jodí, ya estoy enganchada con la historia".

    Tic, tac, tic, tac... vamoooooos!!

    Gallegoland (alias Gaita)

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  7. guau, yo tampoco sabía de los orbs! (pero sí de otros personajes de los bosques...) me encanta!!!!!

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  8. Anónimo13:50

    Gaita: estoy en el mundo para enseñarte la paciencia, hermana! jaja

    Cla, yo tengo un montón de fotos con ORBS pero no solo del bosque. Aparecen en cualquier lugar.

    Besitos!

    Lils

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Gracias