29/7/09

Desayuno americano 8



Health Montana Co.

El Dr. Naveen Dopra era un hombre en la plenitud de su carrera. Tenía 50 años y la mirada dulce y profunda de quien ha encontrado el significado de su vida. Había nacido en Delhi y como Savir, había estudiado medicina en su país. Llevaba tiempo radicado en California, donde había creado una Fundación y un Centro donde aplicaba su innovador sistema de salud.

Savir y Naveen congeniaron de inmediato, la sencillez del médico más maduro hizo que pudieran explayarse cómodamente mientras tomaban un té en el hotel en Delhi donde había sido organizada la conferencia.

El nuevo milenio estaba cercano y la humanidad experimentaba cambios en todos los niveles, el mundo de la salud se veía revolucionado por los sistemas alternativos que surgían aquí y allá ante la impotencia de la medicina tradicional que sufría derrota tras derrota en su lucha contra el cáncer y el SIDA, los dos grandes desafíos ante los que los médicos ortodoxos se quedaban sin respuesta.
Hablaron largo y tendido sobre el revolucionario método Dopra, que aplicaba los ancestrales conocimientos del Ayurveda, sistema de salud milenario de India y la meditación, y era desarrollado en conjunción con la más moderna rama científica: la quántica.

Esa entrevista sirvió como inicio de un trabajo en conjunto y así fue como Savir quedó en posición de dirigir el Centro Dopra en Nueva Delhi, luego de una corta estadía de perfeccionamiento en Los Ángeles.

Para el año 2000 ya estaba funcionando el Centro en Delhi y Durga ingresó como la primera paciente que recibiría el tratamiento holístico completo.

En los 5 años que dirigió el Centro experimental en Delhi, Savir fue testigo y partícipe de cientos de casos de los que comúnmente se denominarían "milagrosos". Remisiones espontáneas de tumores, curaciones de patologías que habían resistido a todo tipo de tratamiento, recuperación de enfermos desahuciados por la medicina occidental e incluso cambios asombrosos en trastornos psíquicos que eran considerados irreversibles.

Todo, menos la sanación de Durga.

Es que para ser sanado con ese sistema, era imprescindible contar con la voluntad del paciente, y Durga se había sumido en un trastorno místico que la inducía a buscar la enfermedad y el sufrimiento como vía de purificación de su alma. Contra esta decisión interna, no había nada que se pudiera hacer.

Empeñado sin embargo en la causa de salvar a la persona que más amaba, Savir retornó al laboratorio y a la investigación por sus propios medios. Volvió a conectarse con los investigadores occidentales y fue a finales del 2007 que le llegó la propuesta de Health Montana Co. desde Los Ángeles.

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