2/8/09

Desayuno americano.19


Jardin Zen en California

El Centro Holístico Dopra filial California era un lugar tan encantador que Sabrina, la Colo, decidió quedarse después de recibir su medicación anti-sida, para hacer un tratamiento de desintoxicación general.

El lugar no tenía ningún parecido a una clínica u hospital. Allí los internos disponían de todo el confort y la privacidad necesarios y eran tratados como una unidad cuerpo-mente-espíritu, recibiendo no solo un alivio para los síntomas, sino un método que sanaba las causas, creando un estado de bienestar natural que perduraría a través del tiempo.

En los jardines Zen del Centro, Verónica y la Colo se reunían para caminar juntas y comentar el giro inesperado que habían tenido sus vidas.

- Como habrás notado, estoy enganchada con el hindú

- Sí que lo noté, pero no estás enganchada, estás enamorada. Tu mirada tiene lucecitas. Nunca te había visto así

- Es increíble, nunca pensé que esto me fuera a pasar a mí.

Verónica aprovechó su estadía en Los ángeles para hacer una serie de notas al Dr. Dopra para la revista y luego se las arregló para comprometerlo a escribir una nota mensual para la Argentina.
La relación con Savir se afianzaba cada día.

Lo que más le gustaba de esa relación era que la confianza y la seguridad de ambos hacía que las cosas fluyeran con naturalidad. El tipo no tenía rollos, ni complejos, ni celos. Era tan buen conversador como amante inagotable y al igual que ella, la vida social no le interesaba mucho, vivía para su profesión, su familia y su crecimiento interior.

Al llegar a la ciudad se había hospedado en un hotel, rechazando la invitación de Savir a su casa. Como siempre, Vero se mostraba renuente a compartir su intimidad con extraños.

Pero unos días después había ido a conocer a Durga y a Satya y quedó encantada con la energía que se percibía en esa casa y tuvo gran empatía con las dos mujeres hindúes que, al fin y al cabo, eran toda la familia que tenía su novio.

Comprendió también que el amor entre Durga y Savir trascendía los límites de lo humano, era una devoción mutua que ella también empezó a disfrutar.

Los días pasaban y la estadía de Sabrina en el Centro no parecía tener plazo, por lo que Verónica consideró que era hora de volver a Buenos Aires a atender sus negocios.

- ¿Me vas a abandonar?- preguntó Savir sonriendo y sosteniendo su mentón con una mano.

- ¿Sugerencias? Dijo Vero con una sonrisa más amplia aún.

- Mi sugerencia es que dejes de correr por el mundo huyendo de la intimidad.
- ¿Lo decís como médico o como hombre?

- No puedo separar lo uno de lo otro…pero…antes que nada tengo que comunicarte sobre mis proyectos inmediatos.

- Te escucho- dijo Vero sentándose en sus piernas y rodeándole el cuello con los brazos

- Así me va a costar mucho concentrarme en mi discurso- dijo Savir hundiendo su nariz en el aromático nacimiento de los senos de Vero- Voy a tratar de resumir. Tengo pensado volver a Nueva Delhi a hacerme cargo del Centro nuevamente, hoy lo hablé con Naveen y está de acuerdo. Quiero volver a la India, amo a mi país y hay tanto por hacer allá. Pero mi decisión depende, en mucho, de tu respuesta.

- ¿Y cuál es la pregunta?- dijo Verónica palpitando lo obvio.

- ¿Vendrás conmigo?

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