5/10/09

Benito o Whatever III

La simple sospecha de que Abril –luz de nuestros ojos- pudiera ser objeto del interés de Benito o Whatever nos puso en alerta. Recordando Poltergeist, Sexto sentido y tanta película sobre niños poseídos, utilizados o chupados por entidades malignas, decidimos escuchar a los especialistas.

Anita, vidente madrileña online me aseguró que efectivamente esa oscura entidad del bajo astral de género masculino necesitaba absorber la energía de un ser luminoso y puro como la niña. Solución: un ritual con velas y símbolos que lo ayudaría a salir de su condición de alma en pena para enviarlo al plano que deben habitar los espíritus desencarnados.
Melina, especialista en Peques (duendes patagónicos que habitan en los bosques) dijo que se trataba de un duende travieso y benigno que se había encariñado con la familia. Solución: dejarlo ser y descartar el miedo.

Jesús, chamán mexicano contactado por Daniela informó sobre el indebido emplazamiento de construcciones que profanan antiguos sitios sagrados y la maldición que pesa sobre sus propietarios. Solución: mudarse bien lejos.

Si hubiéramos seguido investigando, habríamos encontrado mucho más explicaciones aparentemente contradictorias. Y digo aparentemente, porque la información externa constituye el sistema de creencias que acumula cada persona y tiene el poder de modificar su realidad. La consecuencia lógica de esto es que esas múltiples realidades coexistan y se superpongan. El conflicto sucede cuando alguno de los tantos creadores de realidad cree que la suya es la única válida y pretende imponérsela al resto. Que es casi siempre.
En este punto recordé lo de privilegiar la experiencia a la creencia y tomé una decisión que iba en ese sentido: tener un tète a tète con Benito o Whatever para preguntarle, sin intermediarios, cuáles eran sus intenciones. Muchas veces lo más simple es lo último que se nos ocurre.

Aproveché un domingo que todos se fueron a esquiar al Catedral. Manchas de nubes intermitentes oscurecían el gris del Nahuel Huapi y de a ratos el sol se filtraba por la ventana de vidrio repartido del living, haciendo gotear las guirnaldas de nieve de la noche anterior. Me acomodé en los almohadones cerca del hogar a leña y lo convoqué a Benito o Whatever al diálogo. En este punto debo recordar lo que dije al principio sobre el lenguaje. Apelo a palabras conocidas como diálogo, conversación, charla o cualquiera de sus sinónimos, que no son más que aproximaciones semánticas a la verdad, porque lo que trato de contar es una experiencia que puede contradecir no una, sino cientos de creencias: las de ustedes, amables lectores. Por eso resalté con negrita y letra inclinada aquellas palabras que tienen un significado aproximado o metafórico.

Debo reconocer que al principio no se mostró muy dispuesto al diálogo. Su primera reacción fue soplar el fuego de la chimenea con tal violencia que algunas chispas cayeron sobre mis medias de lana. Al mismo tiempo prendió el televisor y subió al máximo el volumen, mandando un claro aviso de su nula predisposición a escucharme. Mis hijos me hacen exactamente lo mismo. Eso era una señal.

Entonces hice lo que hago cuando quiero comunicarme de verdad con alguien: respiré profundo, me relajé, abrí mi corazón, dejé de condicionar y condicionarme con preguntas y me dispuse con totalidad a escuchar lo que Benito o Whatever tenía para decir.

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8 comentarios:

  1. Anónimo13:40

    Me veo que Benito o Whatever larga... y luego se le va a venir encima algo contundente: usted. Ups! quiero decir... el personaje que cuenta la historia en primera persona.
    :-)Jeje

    (Me gusta esta historia)

    YO:GALLEGOLAND

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  2. Galle, amiga mía, ha visto Ud. el aviso que puse en "acerca de este blog" ?
    Bueno, pues, eso.

    A mí también me gusta. :-)

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  3. guauu!! buenísima la historia!! es verdad que a veces lo más simple es lo más efectivo... besototes!!

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  4. Y ahí viene el flash y decís ¡pero como no se me ocurrió antes! ¡que bolu!

    Kisses.

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  5. Está bueno esto de abrirse a escuchar o sentir para ver qué se nos escapó o qué no tuvimos en cuenta. Y en este sentido es que me pregunto ió...¿Por qué Benito y no Benita? Porque en tren de joder a los demás me parece que no nos gana nadie. Y para que no se suponga erróneamente que soy misógina ahí va la de arena (o cal?)


    ¿Por qué hacen falta millones de espermatozoides para fertilizar un óvulo?


    Porque los espermatozoides son masculinos y ¡¡¡ se niegan a preguntar el camino...!!!

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  6. Respuesta: porque quien bautizó a "Benito" es mujer, pero en el neutro "whatever" (lo que sea) se deja explicitada la ausencia de género. :-)

    Pd: jaja!

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  7. Guauuuuuuuuuuuu logré poner el formulario de comentarios a continuación del post! soy felizzzzz!!

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  8. lils, en mi blog de este barrio puse una frase que "sustraje" de un blog tuyo.... jeje (pero con link a tu post, ojo)
    besototes!!

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Gracias